lunes, 20 de abril de 2009

Novedades editoriales: incursión y repercusión

El domingo salí a dar una vuelta por la rambla, con motivo de la festividad de San Jorge la avenida principal se encontraba engalanada con carpas donde los floristas, los libreros y los partidos políticos hacían el agosto. Puede que los floristas fuesen los que obtuvieran mayor beneficio con la venta a pie de calle, puesto que la tradicional ofrenda de la rosa cosechó la misma repercusión que de costumbre; los partidos políticos también tuvieron su parcela en la que pudieron aprovechar para dar a conocer sus nuevos panfletos que de alguna manera también se pueden considerar lectura, pero a mi entender los peor resueltos de la fiesta fueron los libros.

Las mesas que ofrecían las novedades literarias estaban sembradas con ejemplares de más de lo mismo, únicamente destacaba como novedad, dentro del panorama, los superventas Crepúsculo de Steph Meyer, una colección de la que por el momento he tenido unas referencias más bien desalentadoras, tampoco se trata de mi genero literario preferido así que en cierta manera me encuentro con una perspectiva anodina que no despierta para nada mi interés. Esta vez ni siquiera llegué a ver un solo tomo de Harry Potter o de El señor de los anillos, sería coincidencia y es extraño, pues aunque no los busques lo habitual es encontrarlos por todas partes; recuerdo que estaban por allí El último catón, El ocho, El secreto y La última lección entre los más destacados... pero esos son títulos que me suena a que la mayoría ya tienen unos cuantos años ¿no?

Lo cierto es que las opciones escasean, los clásicos siempre están muy bien y de hecho es lo que suelo leer más a menudo, pero terminan por agotarse e incluso algunos suenan un tanto desfasados pues las ideas originales de los mismos ya fueron llevadas al cine o fusiladas en Los Simpson, con lo pierden la intriga por completo. Puede que el campo no esté desertico en realidad, sino que esté esperando para ser labrado nuevamente. Será verdad que la gente en general no tiene el hábito de leer como una necesidad, lo primero que te cuestionan cuando escribes un libro es:

- ¿Y se puede hacer una pelicula con él?

- Ja ja ja. Sí claro, y que la protagonice el tonto-pollas de Nicolas Cage*, no te jode.

Puede que ahí esté el quid de la cuestión, la gente ha dejado de escribir para que no lleven sus obras al cine y las terminen interpretando actores de pacotilla.

Aún existen posibilidades. Si él* puede, yo también puedo.

K.M. Koffer www.klauszayin.com

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