Este nuevo (y escueto) post lo dedico a la memoria y al recuerdo, pues a ellos les debo gran parte de lo que tengo por escribir. Como os decía, el sábado pasado me vi contagiado por una corriente de nostalgia que afectaba a terceras personas, a mis terceras personas, y que se encontraron desarmados frente a su pasado. El divorcio de sus padres les obligó, a ellos también, a separar... y a desprenderse de una parte de sí mismos. Fui testigo junto a ellos del paso del tiempo durante una mañana soleada. Un fugaz pero inteso viaje les transportó de nuevo a su infancia, más que un viaje fue una operación de salvamento en la que trataron de rescatar mediante libros antiguos, tazas de café, juegos de mesa y demás fruslerías las esquirlas de un pasado que vivieron en común. Todo eso estaba a punto de desaparecer, la casa, la caravana, la barbacoa, las escaleras asesinas, el sofá doloroso, la mesa polvorienta... sabían que sería la última vez que volverían a ver todo aquello... así pues, aprovecharon la última oportunidad que les brindó el azar para arramblar con cuanto pudiesen.
"Llévate la caja de música con la que te dormías cuando eras pequeño, es lo más bonito de todo cuanto podrás salvar"
Gracias a los dos, por compartirlo conmigo.
K.M. Vintage-Koffer www.klauszayin.com
"Si te detienes en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo que ya has andado".
ResponderEliminarYa... ¡¡Uf!! Creo que estoy en el medio... Esto si viviera hasta los ochenta. Toda variación (de esperanza de vida) rompería la medular que sustento ahora.
¿Sabes que alguna vez he pensado semejante realidad? Qué bello el jardín que dejé atrás, y cuánta contaminación ven y soportan estos ojos míos que saben (y temen) lo que me queda por atravesar.
Un abrazo fuerte.
"Si supiéramos cuanta esperanza de vida nos queda, no seriamos Hombre, sino un dios." (MiánRos)
No le temo a la muerte, cuando ella llegue yo ya no estaré. No necesito saber cuanto me queda de vida porque vivo cada día que me levanto.
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