Comencé diciembre viajando, no sé si os lo habré comentado alguna vez pero por lo general no suele gustarme viajar... aunque la verdad es que podría decirse que lo hago bastante a menudo (si se considera "a menudo" la periodicidad de una o dos veces al año) y al final siempre acabo disfrutando de cambiar de aires. Esta vez estuve en Londres, supongo que escribiré un post para la memoria tal como hice en mi pasado viaje a Praga pero eso será más adelante, ahora mismo no me apetece nada escribir... ¿que a mí no me apetece escribir? - exacto, estoy totally melted; llevo un mes que para qué os voy a contar. Resulta que no solo ha surgido lo del viaje (en el que por cierto apagué el móvil durante los 5 días que estuve en Inglaterra) sino que encima se me ha juntado la vuelta con una semana bastante complicada en la que he estado acostándome sobre las 2 de la mañana prácticamente cada día, con el consecuente madrugón icluido, por lo que me encuentro en un estado bastante precario del que podría decirse que "estoy para tirarme a la basura".
Esto se debe a que mi novia ha estado estudiando para un examen de oposiciones durante algo más de un mes; cuando volvimos del viaje le propuse ocuparme del total de las tareas de la casa hasta que llegase la fecha para que pudiese dedicarse por completo a estudiar, y claro... entre lo patán que soy y las pocas horas que me quedan volviendo del trabajo pues eso, que llevo una semana entera durmiendo nada y menos.
Esto se debe a que mi novia ha estado estudiando para un examen de oposiciones durante algo más de un mes; cuando volvimos del viaje le propuse ocuparme del total de las tareas de la casa hasta que llegase la fecha para que pudiese dedicarse por completo a estudiar, y claro... entre lo patán que soy y las pocas horas que me quedan volviendo del trabajo pues eso, que llevo una semana entera durmiendo nada y menos.
Ni guitarra, ni libro... y si tenía un rato de parón lo he dedicado a actividades que requerían poco ejercicio neuronal tales como:
Apalancarme en el sofá a no hacer nada;
ver Gran hermano (sí, sí... es el primer año que lo veo)
o jugar con la Game boy.
Apalancarme en el sofá a no hacer nada;
ver Gran hermano (sí, sí... es el primer año que lo veo)
o jugar con la Game boy.
Total, que en lo que a literatura se refiere, tengo pendiente leer "El guardián entre el centeno" y terminar de corregir mi segundo libro. Con la sinceridad de siempre os diré que no tengo ningunas ganas... pero bueno, esperemos que el desgaste tan solo sea momentáneo y pueda recuperar el espíritu lo antes posible.
Un saludo, y felices fiestas.
sr. Koffer
sr. Koffer
Todas esas vicisitudes que comentas son propias del ser humano, y por tanto, no menos provechosas ni indignas. Es más, analizándolas bien, seguramente los reiterados parones en el sofá sean necesarios, en parte por el cansancio, y en parte, y más sobre un supuesto no seguro del todo, vengan a incubar alguna idea que eclosionará en un futuro. Incluso de los programas televisivos se pueden sacar experiencias para futuras tramas, sólo hay que estudiar al sujeto y saber transvasar el comportamiento observado al papel... ya sabes. Sobre los viajes, qué mejor argumento para liberar tensiones y dejar escapar el placer y todo cuanto se quiera.
ResponderEliminarBueno, y aparte de esta repentina palabrería, un servidor también te desea a ti y los tuyos una feliz Navidad.
Mián Ros