martes, 20 de septiembre de 2011

Escribir es contar cosas

Y aunque resulte una obviedad existen momentos en los que te olvidas de ello. Os lo digo ahora que acabo de desechar un 60% del peso total de la novela que actualmente estoy escribiendo, dicho así suena un poco aberrante y tal pero es que era necesario. Lo cierto es que toda esa parte no me entusiasmaba. Permitid que me explique:

Veréis, desde hace ya algún tiempo conozco la necesidad de provocar el ‘state of flow’ (estado de soltura) en el que te pones a desarrollar el texto tal como si estuvieses borracho o enajenado. La última vez que me apliqué el cuento escribí un chorreo de páginas que, si bien entonces tenían bastante sentido, en ocasiones perdían esa frescura que se debe preservar en cualquier obra interesante. Ya he escrito dos libros desde que comencé el año anterior, sucede que para escribir un tercero debo alejarme de la dirección que yo mismo me obligué a seguir y utilizar el resto del texto sólo como si fuese un borrador con apuntes.

El método del ‘state of flow’ tiene muy buen resultado puesto que siendo un dialogo que sale del interior, sin tapujos ni trampas lingüísticas, nos sirve para ofrecer una parte auténtica de nosotros mismos a quien nos lee y eso suele resultar bastante atractivo. Pero, una cosa más, necesitamos tener un receptor… aunque no sea físico. Es sumamente importante visualizar a la persona que recibe aquello que estamos tratando de comunicar a través de la escritura, como una conversación imaginaria en que las palabras quedarían atrapadas sobre el papel. De nada sirve escribirle al viento, o escribir para unos supuestos lectores a los que tenemos que satisfacer… no, así no vamos a ninguna parte. Escribir es conversar… nadie te leerá si hablas tú sólo.
sr Koffer

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