En la parte inferior de la página web del libro Klaüs Zayin y las siete formas del amor puede leerse la siguiente frase: Una obra escrita por K.M. Koffer.
¿Qué significado tiene el pseudónimo? o ¿de dónde viene el nombre? me han preguntado al respecto. Pues bien, las iniciales no son siglas; tampoco corresponden a un nombre de esos americanizados o propio de los países anglófonos (véase J.K. Rowling o T.S. Eliot por poner un ejemplo) aunque se prentenda insinuar su analogía.
K.M. Koffer es la abreviatura de Knabe mit Koffer, que en alemán viene a significar algo así como El chico de la maleta. Apareció inspirado por una sencilla frase que escribí cuando me reencontré con Cristina Die frauen essen (sí, en plural):
“Volveré. Siempre vuelvo” me sugirió una romántica escena con matices en blanco y negro dentro del marco de una estación ferroviaria. El sr. Koffer, un joven del que poco se podría decir salvo que viste una gabardina con el cuello levantado, espera su tren mientras observa el túnel por donde entran las vias. Encoge sus hombros cuando siente frio, poco después dirige la vista hacia el reloj que se encuentra sobre la cafetería y frunce los labios al comprobar que aún no es la hora. En su sereno rostro se intuyen leves pinceladas de desconsuelo y ansias por volver a escapar, lejos de donde le llevaron sus decisiones por última vez. La maleta que se encuentra a sus pies nos da a entender que ella no ha venido despedirle, pero el sr. Koffer fingirá que no le importa mientras no consiga escapar de allí.
Y esta es la pequeña historia que acompaña al sobrenombre, también recae sobre él la influencia de la imagen del perfil de Cristina en Facebook, donde se la ve columpiándose a oscuras en un invernal parque solitario a escala de grises. Ella mira al suelo y no está triste, pues se siente arropada por la nostálgica estampa donde otros sucumbirían a la aflicción.
¿Qué significado tiene el pseudónimo? o ¿de dónde viene el nombre? me han preguntado al respecto. Pues bien, las iniciales no son siglas; tampoco corresponden a un nombre de esos americanizados o propio de los países anglófonos (véase J.K. Rowling o T.S. Eliot por poner un ejemplo) aunque se prentenda insinuar su analogía.
K.M. Koffer es la abreviatura de Knabe mit Koffer, que en alemán viene a significar algo así como El chico de la maleta. Apareció inspirado por una sencilla frase que escribí cuando me reencontré con Cristina Die frauen essen (sí, en plural):
“Volveré. Siempre vuelvo” me sugirió una romántica escena con matices en blanco y negro dentro del marco de una estación ferroviaria. El sr. Koffer, un joven del que poco se podría decir salvo que viste una gabardina con el cuello levantado, espera su tren mientras observa el túnel por donde entran las vias. Encoge sus hombros cuando siente frio, poco después dirige la vista hacia el reloj que se encuentra sobre la cafetería y frunce los labios al comprobar que aún no es la hora. En su sereno rostro se intuyen leves pinceladas de desconsuelo y ansias por volver a escapar, lejos de donde le llevaron sus decisiones por última vez. La maleta que se encuentra a sus pies nos da a entender que ella no ha venido despedirle, pero el sr. Koffer fingirá que no le importa mientras no consiga escapar de allí.

Le he pedido permiso para colgar la foto porque ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. Es muy bonita, la verdad.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
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