Salí de trabajar a las seis y tenía prisa por llegar a casa. El día anterior había sido el día de la madre y, como estuvieron fuera durante el fin de semana, pretendía acercarme a ver a mis padres para llevarles una tarta de queso con arandanos que había comprado. También tenía cursillo a partir de las ocho así que iba justo de tiempo; en menos de una hora debía afeitarme, poner de comer a nuestra gata, fregar los platos, ir a ver a mis padres y luego coger el coche para ir al curso. Como eran las fiestas del pueblo me costó aparcar, llegué a la puerta de mi casa a las siete menos cuarto y al abrir me di cuenta de que la llave no estaba echada. En un primer momento pensé que mi novia debía haberse dejado la puerta abierta, cuando llamó por la mañana ya me dijo que había salido con prisas. Entré en la cocina y puse la comida de gato en el cuenco, me serví un zumo y dejé los tapergüers en su armario. Luego me asomé al comedor para ver si nuestra gata rondaba por ahí y al pasar junto al armario encontré un boli tirado en el suelo, solo tuve que darme la vuelta y comprobar que todas las puertas de la casa estaban abiertas para caer en la cuenta de que nos habían entrado a robar. En nuestra habitación el armario estaba abierto, las cajas de zapatos desordenadas, mi mesita de noche tenía todos los cajones a la vista y sobre la cama encontré la funda de las cartillas. Menuda angustia pasé, se hace muy duro asimilar mediante el encontronazo que han entrado en tu vivienda pudiendo hacer allí lo que les ha dado la gana.
Mis padres me llamaron durante la primera fase de nervios, coincidió que venían de visita y yo no supe cómo decirles lo que estaba sucediendo. Después de registrarlo todo eché a faltar: el portátil Asus EEEpc (con caja incluida), el MP3 roñoso que había en mi mesita de noche, las cartillas y bisutería de mi novia que estaba en una caja dentro del armario de la ropa. Lo primeró que hice fue llamarla a ella para contarle lo sucedido, pedirle que buscase por internet el teléfono de los bancos y así anular las cuentas. Se puso tan nerviosa que dejó el trabajo para venir a casa. Su madre también vino.
Está claro que es una mierda que te roben, pues aunque no consigan sustraerte nada de gran valor la inseguridad te hace sospechar de todo cuanto te rodea. Te preguntas quién pudo quedarse la copia de tus llaves, porque resulta que los ladrones entraron por la puerta sin necesidad alguna de forzar la cerradura. El cerrajero nos ha confirmado que no pudieron hacer ellos las copias sin el numero secreto de la tarjeta que las acompaña, tampoco pudieron usar el método de la radiografía porque la llave estaba echada cuando nos fuimos, ni siquiera el bombín había sido forzado. No encontraron mi dinero, tampoco se llevaron el GPS; la televisión y demás electrodomésticos estaban intactos puesto que únicamente pretendían desvalijarnos. La policía llegó poco después, la verdad es que su presencia es de gran ayuda en momentos así. Cuando te enganchan hablando por el móvil en el coche o te hacen el control de la alcoholemia no te los quieres tanto, pero está claro que son muy necesarios cuando la cosa se complica. Antes ya no lo hacía, pero ahora tengo más claro aún que en adelante no pienso renegar de su eficacia y de su oficio. Gracias maderos.
Por la noche nos pusimos a cenar, la policía había tomado un parte conforme lo sucedido y nos confirmaron que hoy se presentaría el cuerpo de científica para tomar las huellas o buscar indicios. Doy por sentado que no recuperaremos nada pero por lo menos servirá para abrir un expediente de investigación. Antes de irnos a la cama volvimos a hacer inventario y aún echamos a faltar algunas cosas más tales como una colonia de ella, su Gameboy, un conjunto de pendientes y collar de oro, el cargador de mi móvil, nuestra seguridad y... unos plátanos del frutero.
¿Qué tipo de mangante te roba un manojo de plátanos? Está claro: o fue Maguila Gorila o un p*** muerto de hambre. Yo opto por la segunda, tampoco sé si hubiese preferido que fuese Maguila Gorila, él podría haberme reducido de un bofetón. Bueno, teniendo en cuenta el detalle de los plátanos y contemplando la posibilidad de que fuese despiste nuestro el haber perdido la llave solo puedo desear que en el futuro tengamos más cuidado para que esto no vuelva a suceder, y que nuestro donativo por lo menos haya contribuido a que la família del caco pudiese comer algo más que plátanos.
Qué lástima que precisamente ayer le cortamos las uñas al gato, de lo contrario seguro que no se lo abría puesto tan fácil.
Fans, nos os preocupéis. Siempre llevo conmigo la copia del libro en un pen-drive sólo que, cómo no, esto seguramente repercutirá en el plazo de la publicación.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
Mis padres me llamaron durante la primera fase de nervios, coincidió que venían de visita y yo no supe cómo decirles lo que estaba sucediendo. Después de registrarlo todo eché a faltar: el portátil Asus EEEpc (con caja incluida), el MP3 roñoso que había en mi mesita de noche, las cartillas y bisutería de mi novia que estaba en una caja dentro del armario de la ropa. Lo primeró que hice fue llamarla a ella para contarle lo sucedido, pedirle que buscase por internet el teléfono de los bancos y así anular las cuentas. Se puso tan nerviosa que dejó el trabajo para venir a casa. Su madre también vino.
Está claro que es una mierda que te roben, pues aunque no consigan sustraerte nada de gran valor la inseguridad te hace sospechar de todo cuanto te rodea. Te preguntas quién pudo quedarse la copia de tus llaves, porque resulta que los ladrones entraron por la puerta sin necesidad alguna de forzar la cerradura. El cerrajero nos ha confirmado que no pudieron hacer ellos las copias sin el numero secreto de la tarjeta que las acompaña, tampoco pudieron usar el método de la radiografía porque la llave estaba echada cuando nos fuimos, ni siquiera el bombín había sido forzado. No encontraron mi dinero, tampoco se llevaron el GPS; la televisión y demás electrodomésticos estaban intactos puesto que únicamente pretendían desvalijarnos. La policía llegó poco después, la verdad es que su presencia es de gran ayuda en momentos así. Cuando te enganchan hablando por el móvil en el coche o te hacen el control de la alcoholemia no te los quieres tanto, pero está claro que son muy necesarios cuando la cosa se complica. Antes ya no lo hacía, pero ahora tengo más claro aún que en adelante no pienso renegar de su eficacia y de su oficio. Gracias maderos.
Por la noche nos pusimos a cenar, la policía había tomado un parte conforme lo sucedido y nos confirmaron que hoy se presentaría el cuerpo de científica para tomar las huellas o buscar indicios. Doy por sentado que no recuperaremos nada pero por lo menos servirá para abrir un expediente de investigación. Antes de irnos a la cama volvimos a hacer inventario y aún echamos a faltar algunas cosas más tales como una colonia de ella, su Gameboy, un conjunto de pendientes y collar de oro, el cargador de mi móvil, nuestra seguridad y... unos plátanos del frutero.
¿Qué tipo de mangante te roba un manojo de plátanos? Está claro: o fue Maguila Gorila o un p*** muerto de hambre. Yo opto por la segunda, tampoco sé si hubiese preferido que fuese Maguila Gorila, él podría haberme reducido de un bofetón. Bueno, teniendo en cuenta el detalle de los plátanos y contemplando la posibilidad de que fuese despiste nuestro el haber perdido la llave solo puedo desear que en el futuro tengamos más cuidado para que esto no vuelva a suceder, y que nuestro donativo por lo menos haya contribuido a que la família del caco pudiese comer algo más que plátanos.
Qué lástima que precisamente ayer le cortamos las uñas al gato, de lo contrario seguro que no se lo abría puesto tan fácil.
Fans, nos os preocupéis. Siempre llevo conmigo la copia del libro en un pen-drive sólo que, cómo no, esto seguramente repercutirá en el plazo de la publicación.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
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