He extraido el siguiente fragmento de la obra original, así que podría considerarse como un spoiler o algo. Esta mañana decidí colgarlo aquí puesto que me viene muy bien para ilustrar lo que comentaré a continuación sobre nómadas y sedentarios. De nuevo, espero que os guste. (lo escribí en febrero de 2008)
Otra realidad
La historia de una gran vida,
más allá de aquello que perciben los sentidos,
un mito para atesorar como un gran secreto
puesto que serás la única que lo conozca.
Sencillamente otra realidad,
Otra realidad
La historia de una gran vida,
más allá de aquello que perciben los sentidos,
un mito para atesorar como un gran secreto
puesto que serás la única que lo conozca.
Sencillamente otra realidad,
una continuación eterna
al sueño del que despertamos
y del que todo el mundo
al sueño del que despertamos
y del que todo el mundo
quiere poder disfrutar
un minuto más cada mañana
con sólo cerrar los ojos.
Aquí siempre eres bienvenida.
* * *
Si hay algo digno de destacar del día de ayer no fue precisamente que terminé pasando de ir al cursillo para meterme en un bar a ver la final de la liga europea como todo hijo de vecino. Mientras el resto basaban la trascendentalidad de la jornada en el resultado del partido, yo vivía mi propia realidad aislándome nuevamente de las circunstancias corrientes. Cristina había vuelto de Berlin para pasar aquí una semana, y me sentí muy halagado cuando me llamó para invertir su tiempo en reencontrarse conmigo después de casi diez años que hacía que no la veía; cómo son las cosas, no ha cambiado nada (de lo bueno).
De entre todo lo que pude charlar con ella mientras tuvimos oportunidad me quedo con lo siguiente:
- Cris necesita viajar, y conocer siempre a gente nueva.
Lo sé desde que la conocí, y es eso lo que me tenía fascinado desde entonces por dos motivos:
- Porque nunca antes había conocido a nadie igual.
- Porque yo podría ser considerado claramente su lado antagónico, puesto que detesto tener que viajar. (sí, igual que M.A. Barracus)
Eso mismo ya me lo había planteado anteriormente, es decir, me cuestionaba el porqué de esa desgana ante los éxodos y el resultado fue que terminé por comprender cuánto detesto los cambios. Sobre esos cambios reflexiono y hago hincapié en el primer volumen de Klaüs Zayin y las siete formas del amor, además, acabo de recordar que también incluyo una escueta cavilación respecto a ese tema que se llama El viajero.
Así pues, Cristina continuará viajando en infinidad de ocasiones y yo procuraré como siempre hacerlo lo menos posible puesto que, pese a ser sedentario en mi realidad cotidiana, suelo emplear gran parte de mis energías viajando a través del mundo que creé para mí y en el cual invierto como mínimo un paseo cada día.
En definitivas cuentas, será un placer encontrarla de nuevo cuando regrese y espero que ella también sea feliz hasta entonces.
(susurrando: ...y força barça)
K.M. Koffer www.klauszayin.com
un minuto más cada mañana
con sólo cerrar los ojos.
Aquí siempre eres bienvenida.
* * *
Si hay algo digno de destacar del día de ayer no fue precisamente que terminé pasando de ir al cursillo para meterme en un bar a ver la final de la liga europea como todo hijo de vecino. Mientras el resto basaban la trascendentalidad de la jornada en el resultado del partido, yo vivía mi propia realidad aislándome nuevamente de las circunstancias corrientes. Cristina había vuelto de Berlin para pasar aquí una semana, y me sentí muy halagado cuando me llamó para invertir su tiempo en reencontrarse conmigo después de casi diez años que hacía que no la veía; cómo son las cosas, no ha cambiado nada (de lo bueno).
De entre todo lo que pude charlar con ella mientras tuvimos oportunidad me quedo con lo siguiente:
- Cris necesita viajar, y conocer siempre a gente nueva.
Lo sé desde que la conocí, y es eso lo que me tenía fascinado desde entonces por dos motivos:
- Porque nunca antes había conocido a nadie igual.
- Porque yo podría ser considerado claramente su lado antagónico, puesto que detesto tener que viajar. (sí, igual que M.A. Barracus)
Eso mismo ya me lo había planteado anteriormente, es decir, me cuestionaba el porqué de esa desgana ante los éxodos y el resultado fue que terminé por comprender cuánto detesto los cambios. Sobre esos cambios reflexiono y hago hincapié en el primer volumen de Klaüs Zayin y las siete formas del amor, además, acabo de recordar que también incluyo una escueta cavilación respecto a ese tema que se llama El viajero.
Así pues, Cristina continuará viajando en infinidad de ocasiones y yo procuraré como siempre hacerlo lo menos posible puesto que, pese a ser sedentario en mi realidad cotidiana, suelo emplear gran parte de mis energías viajando a través del mundo que creé para mí y en el cual invierto como mínimo un paseo cada día.
En definitivas cuentas, será un placer encontrarla de nuevo cuando regrese y espero que ella también sea feliz hasta entonces.
(susurrando: ...y força barça)
K.M. Koffer www.klauszayin.com
....la sociopatía se reeduca con la socialización....
ResponderEliminar....besitos....
¿Qué sería del mundo sin nosotros los sociópatas? Además, mi condición es aun más intrincada pues soy algo así como un sociópata-sociable. Amo a la humanidad, pero detesto a la gente.
ResponderEliminarGracias por leer mi entrada, tú también me halagas :D (ya se quién eres ¿eh? XD piensa que no entra mucha gente por aquí)
ciao! petons!