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-¡tú eres gilipollas! ¡¿cómo se te ocurre enviarles eso?!
Normalmente no la escucho puesto que la experiencia me dice que si bien en un primer momento tiendo a arrepentirme de estas cosas, a la larga siempre termino por agradecermelas. Cada uno es como es (que diría Rubén), disfruten:
Aclaraciones y declaración de intenciones
(foneticamente muy redundante)
A los evaluadores de la editorial Planeta:
Aclaraciones y declaración de intenciones
(foneticamente muy redundante)
A los evaluadores de la editorial Planeta:
Aquellos que les han referido alguna vez que lo bueno se hace esperar les mintieron entonces descaradamente; la única razón por la que les envío mi novela con matasellos del último día de plazo es porque hace tan solo una semana que me enteré de que se podían presentar los originales al certamen. Sí, sí, ha sido como un gol en el minuto noventa y tres. El caso es que desde que comencé a escribir traté de convencerme a mí mismo de que las obras que escribiese jamás saldrían a la luz; quise estar en contra de la publicación en editoriales de prestigio y tratar de convertirme en uno de esos escritores… ya saben: uno de esos que son nefastos. El motivo por el cual renegaba de la edición en pos de la comercialidad no fue por hacerme el listo sino porque yo mismo podía llegar a la conclusión de que lo que estaba escribiendo solo servía para emborronar el blanco del papel ¡Qué desperdicio! Sí… y menudo engreído.
Pero resultó que una mañana me desperté con una buena idea… y aquí estoy para que ustedes me lean.
Total, que la semana pasada uno de mis lectores habituales (tengo dos) me sugirió que enviase un fragmento de esta novela que les presento para participar en eso que hacía El País de nosequé de los relatos cortos, algo que a mí ya me sonaba a que iba a ir en contra de esos principios tan chorras que me había impuesto para no sentirme un escritor mediocre. Al final, y tras la insistencia (esto último es mentira, no me insistió nadie aunque la frase ganaba más fuerza así), decidí doblegarme un poco ni que fuese para ver qué tal funcionaba una novela como la mía que es de esas que cuando a usted le preguntan: y… ¿de qué va? se da cuenta de que le costaría más responder a tal cuestión que encomendarle al individuo que: si quiere saber de qué va, mejor se la lea usted mismo.
Ciertamente es complejo, pero no por eso deja de ser un buen relato. Yo mismo lo he leído y debo decir que me ha gustado, ja ja ja ja. Ustedes podrían decirme: …si ni tú mismo puedes explicarnos sobre qué trata tu novela no nos hagas perder el tiempo,¡cabr·nazo! Pues bien, la verdad es que siendo un escritor novel (y ésta mi primera obra) no es que no me sienta esperanzado a obtener el galardón sino que en realidad me presento como aquel que cuando está subido en un avión a tres mil metros de altura le obligan a que se lance. Eso es lo que he hecho, me he presentado a la gornú aprovechando que estoy más cargado de ilusión que de raciocinio.
Me estoy yendo demasiado por las ramas cuando en realidad debería estar dándoles las explicaciones que son el motivo de este preámbulo a la novela. Ahí voy:
- Esta novela consta de dos partes: Primero acontece el supuesto ensayo Trigonometría del amor y acto seguido comienza la verdadera novela que es aquello que pretendo que llegue a ustedes para que lo puedan valorar. Tal y como les he comentado en la carta que adjunto con la primera copia del texto, en el apartado Trigonometría figuran partes que he extraído de Wikipedia pues cuando comencé a escribir estaba únicamente motivado por poder expresarme.
- Es una verdadera lástima que la haya escrito yo, pues considero que tanto el contenido de la reflexión que se nos presenta como la estructura del libro son muy apropiados para crear una serie de novelas inspiradas en la verdad que trato de exponer a quien lee este relato que a su vez puede considerarse un manual.
Y les diría más, pero por no hacerme pesado ya que tienen todo el texto por delante solo me queda darles las gracias de antemano por hacer el esfuerzo de leerme. Disculpen la simplicidad sintáctica; es mi primera vez.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
En el título pone Crónica pero sin acento, he intentado arreglarlo pero no sé qué demonios le pasó a esta entrada que si la toco se me desconfigura. Así que se quedará sin el acento.
ResponderEliminarSorry para aquellos a los que les ardan los ojos como si tuviesen brasas en las cuencas.
Madre mía! estoy viendo la cara del jurado mirandose los unos a los otros con una gota de sudor deslizandose por el rostro y un signo de interrogacion encima de sus cabezas a forma de aureola! Es divertidisimo leerte!
ResponderEliminarDios, yo solo espero que al leer eso (que es lo primero que encontrarán) no lo tiren directamente a la basura... como en el monopoly: sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20
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