jueves, 23 de julio de 2009

Lecturas entretenidas - 1º parte

¡Hola! y bienvenido al rincón de las lecturas entretenidas. Esta iniciativa que va a durar hasta el día 31 de julio tratará de amenizar tus momentos de hastío mediante los mejores fragmentos de Klaüs Zayin y las siete formas del amor. Esperando que los disfrutes, recibe un cordial saludo. Gracias como siempre por tu confianza. Eres lo máximo.

Equitativa sentencia (parte 1 de 2)

Klaüs Zayin, que era un rey de Israel reconocido por su magnífica sabiduría pero mucho más por la paciencia pertinaz que invertía en sus súbditos, recibió una mañana a uno de sus guardias que le trajo en audiencia a dos mujeres, éstas venían vociferando y discutiendo a gritos desde antes de entrar en la cámara donde su majestad impartía juicio para solventar los problemas cotidianos de la plebe. Klaüs ya había sentido cómo alborotaban en la calle desde la ventana de su biblioteca predilecta, pudo suponer que vendrían derechas a demandarle un veredicto así que dejó lo que tenía entre manos y bajó para apoltronarse en el trono de la sala de audiencias. Las dos damas no guardaron ni tan siquiera las formas ante él y solo los guardias las reprendían para que no se sacasen los ojos la una a la otra.

- Silencio por favor, guarden silencio - demandó el sabio rey que ni aun haciendo uso de su autoridad era capaz de provocar el cese de la algarabía que se proferían. Tomó la decisión de aguardar a que se serenasen para poder atender a sus demandas pero la situación se prolongaba y la animosidad entre ambas mujeres parecía carecer de límites. Prácticamente no se les entendía al hablar así que el rey Zayin solicitó a uno de los soldados que le hiciese el favor de resumirle en qué se basaba la trifulca.

- Su majestad: Estas dos mujeres están discutiendo por la maternidad del infante. Ambas se declaran madres legítimas del niño y pese a que está claro que eso es imposible no sabemos distinguir cuál de ellas dice la verdad y cuál está mintiendo. Las hemos traído a su judicatura para que emita una sentencia justa - tras la explicación el soldado se retiró y se dispuso de nuevo a contener la violencia de las féminas que no abandonaban en la contienda.

Klaüs las observaba procurando disimular la fascinación bajo un semblante solemne e impertérrito. Discurriendo sobre la argumentación de su leal soldado llegó a la conclusión de que en efecto cualquiera de las dos podía ser la madre biológica y cualquiera de las dos podía estar mintiendo, no resultaba fácil esclarecer la autenticidad del discurso de cada una puesto que ambas imponían sus razones a base de patadas y tirones de pelo. Finalmente Klaüs el rey solicitó que portasen ante su presencia al infante que era el motivo de todo el pleito, otro de sus diligentes guardias le entregó al pequeño ante la atónita mirada de las mujeres que no cesaron ni por un instante de pelear aun cuando el erudito juez Zayin, último rey de Israel, se disponía a emitir su veredicto.

- Traedme la espada más afilada que exista en mi corte - demandó exclamándose el rey. Al cabo de un instante uno de sus palatinos le entregó un magnífico sable, forjado con el acero que se empleaba para confeccionar las mortíferas lanzas que distinguían los jinetes en sus bélicas gestas. Entonces alzó a la criatura asiéndola de un pie y mientras sostenía el arma con la otra mano dictó su fallo:

(continúa en la próxima entrada)

K.M. Koffer www.klauszayin.com

2 comentarios:

  1. La ambientación está bien. Aunque me recuerda a la leyenda del rey Salomón. Espero la segunda entrega para ver si el rey Klaüs Zayin me sorprende con algo diferente y sobrecogedor.
    Un saludo, Koffer.

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  2. Ja ja ja, está claro que es la del rey Salomón. Sucede que es parte del libro y en el post no doy a entender el porqué ni de dónde viene.

    La historia la narra su profesor de religión y ,mientras la cuenta, él se coloca en el papel de protagonista pues anhela ser tan justo como dicho rey.

    No te sorprenderé, descuida.

    Un saludo!!

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