jueves, 23 de julio de 2009

Lecturas entretenidas - 2º parte

¡Hola! y bienvenido de nuevo al rincón de las lecturas entretenidas. Esta iniciativa que va a durar hasta el día 31 de julio tratará de amenizar tus momentos de hastío mediante los mejores fragmentos de Klaüs Zayin y las siete formas del amor. Esperando que los disfrutes, recibe un cordial saludo.

Equitativa sentencia (parte 2 de 2)

(En la entrada anterior) ...Entonces (El rey Zayin) alzó a la criatura asiéndola de un pie y mientras sostenía el arma con la otra mano dictó su fallo:

- Hijas del vulgo: ante vuestra actitud de obstinada lucha por la legítima custodia del retoño no puedo sino ofreceros la más armoniosa de las justicias. Como soy incapaz de desenmascarar a la presunta impostora he preferido optar por considerar que ambas partes tienen razón, y pese a que no concibo la posibilidad de que nazca un infante del seno de dos madres al mismo tiempo, deseo creeros a las dos y otorgaros mi sentencia de forma equitativa. Que la mitad de este niño que os otorgaré os devuelva la felicidad a cada una.

Ante la incredulidad de las dos mujeres el rey Zayin se dispuso a cortar al bebé en dos sin contemplaciones. Su espada estaba en el aire cuando finalmente una de ellas se derrumbó y lanzándose a sus pies le imploró:

- ¡Piedad! Entrégueselo a ella, prefiero que viva bajo la tutela de esa pérfida mujer a que se le derogue la gloria de vivir. Atienda a mis humildes súplicas ¡se lo ruego! - procurando no mostrarse conmovido Klaüs bajó la espada y devolvió la criatura a los brazos de su madre genuina que arrancó a llorar ante la clemencia del sabio rey. La otra mujer protestó ante la sentencia:

- ¿Por qué se lo entrega a ella? ¡La madre auténtica soy yo! - le recriminó al rey Zayin aun cuando uno de los guardias todavía la agarraba por el brazo.

- Te diré el porqué, mujer perversa: Está claro que aquella de las dos que no concebía el sentimiento de la maternidad solo obraba por avaricia y por causas desleales. Tú hubieses sido capaz de estar ahí inconmovible ante la ejecución de tu presunto hijo por tal de ver como ella se quedaba sin su bien más preciado y salirte con la tuya. Si no era para ti no debía ser para nadie, pensaste - el sabio rey se sentía molesto ante los importunos plañidos y quejas de la falsa madre, estaba comenzando a varear la posibilidad de ajusticiarla severamente.

- Pero ¿cómo podéis tener la certeza de que vuestro decreto ha sido indefectible?- le insistió por última vez la mezquina mujer con palabras de plebeya.

- Sin lugar a dudas, aquella que procura por la vida del pequeño no eres tú y con eso tengo suficiente para llegar a mi conclusión. Lleváosla lejos de mi presencia; ver tan de cerca la avidez de los miserables me produce nauseas - concluyó el rey.

K.M. Koffer www.klauszayin.com

2 comentarios:

  1. He encontrado mucho carisma en la voz de los personajes y bien llevada la disputa; el justo ritmo ante un enfrentamiento así.
    El resultado, el que hablamos, muy “Salomónico”.

    Ya me queda menos para empezar a leer “Klaüs Zayin y las siete formas del amor”. Ya te contaré, compañero.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. ¡Eres un máquina! Aunque las mujeres tienen un léxico más propio de los catedráticos que de las verduleras XD. Siempre peco de lo mismo.

    ResponderEliminar