viernes, 3 de julio de 2009

Sueño de una tarde en la librería

Cuántos libros... y que poco interés me despiertan. Ayer, después de hacerme una copia de las llaves de casa, pasé por la librería del centro comercial al que suelo ir cuando me aburro mucho o porque es tan tarde que no hay ningún otro sitio abierto donde comprar.

Los primeros estantes se perciben atestados de libros gordísimos con unas portadas exageradas en colores llamativos y dorados brillos, ¡qué desperdicio! Por mucho que me los presenten como maravillas editoriales no me atraen para nada con ninguno de su contenidos ¿El ocho? ¿El último Catón? ¿El juego del ángel? ¡¿Qué coñas me van a sugerir a mí esos nombres? Además, no sé si os habéis fijado en la cantidad de libros que hacen mención a la muerte, a los asesinatos o al nazismo... Joder, en cada estantería aparece alguna referencia a la simbología nazi o alguna foto del señor del bigotito simpático.

No encuentro sección de libros de filosofía, sólo hay una donde se acumulan los de auto-ayuda y psicología; encuentro la nueva obra de Daniel Goleman que se llama Inteligencia Ecológica, Ja ja ja. Basta ya sr. Goleman, el primero estuvo bien pero no trate de prolongar su éxito comercial a base de escribir libros innecesarios.

Después de dar un vuelta completa por toda la librería me doy cuenta de que no existe ningún apartado para libros clásicos y que la mayoría de lo que ofrecen son novelas que han sido recientemente galardonadas. Les pregunté si tenían La insoportable levedad del ser y me dijeron que lo podían pedir. No me interesaba, así que se lo comuniqué al librero y me abrí de allí. Estaba aburridisimo, ¿soy sólo yo o es que las librerías no ofrecen nada interesante? Sin menospreciar ¿eh? no dejéis que os influya mi particular visión catastrofista sobre el actual espacio literario.


Encontré El guardián entre el centeno reeditado, la portada era blanca y solo llevaba el nombre. No lo he leido aún, pero por lo que sé de él es un libro muy bueno ¡Claro! a las cosas verdaderamente buenas no les hace falta alardear de portada en 3-D con brillantina y confeti. Luego pensé cómo se vería Klaüs Zayin y las siete formas del amor en una librería como aquella. Siendo la portada negra y carente de cualquier texto o motivo resaltaría entre todo el cúmulo de literatura insulsa de una forma tan estridente como la mella en la boca de una top model. La gente lo cogería atraída por la curiosidad preguntándose:

- ¿Qué coñ# será este libro negro que no pone nada?

Así que lo cogerían del estante, lo ojearían por encima y al llegar a la primera página podrían leer:

- Klaüs Zayin y las siete formas del amor... ¡Qué título más chorra! - pensarán - Y ¿qué es eso de las siete formas del amor? ¿Hay siete? ¿esto qué es?

Total que como lo más importante para ganarse la curiosidad de las personas es inducirlas a resolver misterios puede que por simpatía llegasen a comprar el libro. Evidentemente eso no sucederá, sobretodo gracias a la buena voluntad de la srta Gusana de la agencia del ISBN en madrid, que ya me comentó que “para lo poco que voy a vender no hará falta que obtenga el número de registro internacional del libro”. Así que de momento no habrá Klaüs Zayin en las librerías, por su culpa.

K.M. aún-rabioso-Koffer www.klauszayin.com

2 comentarios:

  1. Bueno, mi inconfundible Koffer. Me he llevado una grata sorpresa al ver que eres un seguidor de mi Blog, gracias. No sé como has llegado hasta él, pero bienvenido. Al lio, que lleva mucha agua...
    Primeramente darte la acogida que mereces. Veo que has llegado al estanque donde reposamos todos los noveles que nos gusta escribir. Te bandeas muy bien, me resulta interesante. Dicho esto, pasa y cierra la puerta. Aquí estamos, congregando, cambiando, apartando, ajustando consonantes y vocales para que formen algo coherente y grato que sacuda la conciencia de la persona que se estaciona un instante prolongado en la butaca del placer. El verbo es fácil si se sabe manejar, pero... aquí llega el punto, el núcleo que divide lo profesional de la afición, y es que: escribir una novela, “dicen” los que se denominan expertos, que es fácil. Publicar... Ay publicar, esto es otro cantar. Y vender... puf vender; dichoso aquel que llegue a los cien ejemplares porque hablarán de él, pues habrá abandonado El Reino del Anonimato.
    Me resulta un tanto abstracta tus maneras de ojear los estantes de una librería. No digo con esto que no sea aceptable; todos tenemos nuestros géneros preferidos y la técnica de atraer al lector; cualquier sentimiento es lícito. A modo personal, considero que una portada bien trabajada es el treinta por ciento de las ventas; independientemente de la obra maestra que pueda dormitar en su interior. Todo esto es tremendamente proporcional visto desde el ángulo opuesto. O sea: portada, llámese insulsa, más novela destacada igual a, éxito de ventas. Ahí tienes El niño del pijama de rayas. El caso es que, matemáticamente, es difícil precisar cual es la vía del éxito, incluso para los editores. Sospecho que nadie tiene la fórmula para vender, sólo la Coca-cola. Lejos de estas dos teorías está la más directa y efectiva: “el boca a boca”, ésta, es la melaza que gusta a todos los escritoresabeja o (Best Sellers).
    De todos modos, enhorabuena por el empeño y la fuerza que veo en tu intención; ─la página web, sobresaliente─. En fin, gracias por tener ese sueño, mi sueño, el sueño que muchos de nosotros estamos buscando.
    Sólo espero que algún día la maniática suerte se desenrede y no se equivoque, y tienda su mano hacia el estanque. Mi más antojadiza admiración a tu trabajo; gracias de nuevo.

    ...y por decir, lo digo.
    No lo digo por decir.
    (Mián Ros)

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  2. Hola Mián! Llegué a tu blog porque he sabido que tú también participaste en el concurso de El País, o como mínimo hacías mención de ello en tu página blogspot. Antes de comenzar con mi respuesta quisiera darte las gracias por tomarte la molestia de escribirme un comentario
    tan extenso, me he hecho seguidor de tu blog puesto que tengo intención de ir leyéndolo en cuanto tenga ocasión... no tengo prisa pues dispongo de toda la vida para hacerlo, ahora ya conozco el lugar donde vuelcas tu semántica.

    A medida que voy leyendo te voy comentando ¿ok?

    -Respecto a la profesionalidad: A diferencia de la mayoría de los escritores que voy conociendo yo no tengo verdadera vocación, nunca la he tenido salvando que en una ocasión un profesor de cuarto de básica me sugirió que dedicase mi esfuerzo a tal propósito. Soy un fraude, he aprendido a escribir sólo por necesidad ya que cuando comencé con mi novela ésta era un desastre gramatical ilegible. Toda esta pantomima viene motivada por mi deseo de comunicar algo que creo haber descubierto;
    algunos lo considerarán una estupidez, yo siento que necesito escribirlo... y ahí está. Y gratis.

    -Adoro el reino del anonimato, vivo de él ya que he nacido sociópata-sociable. No lo confundas con una incongruencia, siempre lo explico de la misma manera: "Amo a la humanidad, pero no soporto a la gente" Esta es una frase que he leído en los tebeos de Snoopy, no me creas tan lúcido.

    -No me gustó el Pijama de rayas, no soporto ver a los niños sufrir. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de libros que se escriben sobre el nazismo? Yo personalmente no los necesito.

    Me alegro de poder alentar a los que siguen el mismo camino, me ofrezco para ayudar a todo aquel que quiera sentirse tan ilusionado como yo.

    Una vez más Mián, gracias por el comentario y gracias por escribir tu blog. Espero continuar leyéndote, que da gusto.

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