miércoles, 12 de enero de 2011

Rienda suelta a la neurosis

Desde hace una semana no me canso de repetirlo, y no es que lo creyera antes a ciencia cierta pero por alguna razón estoy convencido de que es una estupidez concederles tanta importancia a los ciclos, incluso he llegado a pronunciarme en contra negándome a creer en ellos, quiero decir, proponiendo a mis compañeros y amigos que eso del "año nuevo" es una gilipollez puesto que los días se suceden uno detrás de otro sin hacer diferencia entre si es veinte de diciembre o uno de enero... aunque es harto evidente que esta afirmación carece de sentido pues los ciclos
naturales existen como tal y se presentan (estaciones del año, por ejemplo) tanto si lo quieres como si no.

Esta reflexión tan rebuscada y con tan poco trasfondo con la que comienzo el primer post del año 2011 únicamente sirve para expresar mi deseo de continuar aquí con mis cosas. Ya no tengo la página web y como habréis podido comprobar no le correspondo a mi blog con un diálogo entre nosotros tan fluido como el que teníamos antes. Lo cierto es que el tema de los intereses es muy veleidoso, llevo meses sin leer nada y después de escribir mi segundo libro aún lo tengo ahí aparcado, en una carpeta de las del curro, esperando a que termine de corregirle las 70 páginas que le faltan. Con franqueza, ahora mismo no me apetece.

Terminé el año con un par de nuevas ideas para continuar escribiendo, pero como me rijo por el momento y no soy esclavo de mi propia afición voy a dedicarme a lo que me apetezca como vengo haciendo desde hace ya unos 15 años por lo menos. Esta semana he vuelto la vista atrás en lo que al libro anterior se refiere por dos motivos:

El primero es por que, tras una charla que escuché en El gabinete de Julia Otero hablando del desamor, me doy cuenta de que en efecto escribí el libro anterior para darle sentido a un momento de crisis que existió en mi vida y que, reflejándolo ante mis narices, pretendía mitigar la neurosis de aquellos días... Creo que esto lo comentó Espido Freire, o tal vez fue Elisa Beni... el caso es que hasta el momento no me lo había planteado como tal y me vino bien conocer su punto de vista.

El segundo se debe a que voy a presentarme otra vez a concurso. No guardo ninguna esperanza y me sobran copias del libro en casa, así que mira, lo enviaré a ver qué les parece. Tan solo me gustaría que alguien más lo leyera, lo cierto es que ya no le encuentro el potencial que tenía antes, es como una canción que se ha escuchado demasiadas veces. Veremos a ver... iré comentando, como de costumbre, la evolución de la propuesta. Creo recordar que me dije a mi mismo que no volvería a presentar el libro a ningún concurso después de enviarlo al Caja Madrid... pues bien, desde luego que no tengo palabra.

Feliz año, o mejor dicho (al que lo tuvo) feliz regreso a la cotidianidad y feliz reenganche al mundo laboral para todos.

Sr. Koffer

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