Es por eso que uno no debe fiarse de la primera impresión de la ciudad hasta que entable un primer contacto con los ingleses, que en el peor de los casos pueden resultar entrañables. El cambio de moneda hace que Londres resulte francamente caro, pero a su favor tiene que los principales museos de la ciudad son de acceso gratuito, que hay muchos markets de pakistaníes donde comprar barato y que para comer hay oferta de sobra, a todas horas y a gusto de cualquiera.
En el poco tiempo que estuve allí no pude ver ni un solo día el cielo despejado o encontrar un atisbo de sol radiante. Me alojé en un hotel típico de los de allí, los halls y las puertas de entrada a los hoteles de Londres son en su gran mayoría bastante imponentes pero la construcción de los mismos también deja bastante que desear. Los pasillos eran estrechos... tanto que cuando mirabas hacia el final parecía que no ibas a conseguir pasar de no ser que continuases caminando de lado. El suelo enmoquetado y las paredes empapeladas le otorgaban un aspecto de anticuado y rancio en su máximo exponente. El suelo tiende a crujir bajo nuestros pies y acostumbra a estar desnivelado, por lo que puede generar mareo en alguna ocasión. Esto se debe a que al parecer los forjados de los edificios están hechos con listones de madera en lugar de haberse construido con hormigón, lo que nos ofrece la magnífica sensación de hacernos creer que nos alojamos en el barco pirata de Playmóbil. Lujo no es la palabra que alguien emplearía para referirse a los hoteles de allí, y además huelen a armario ropero viejo.
Mi habitación era minúscula, el aseo también, allí no utilizan persianas por lo que tienen puestos los radiadores a toda hostia durante toda la noche. Las ventanas son tipo guillotina y se abren hacia arriba, los cristales se empañan con el frío y las vistas de la ciudad son tal cual el paisaje que se mostraba en Mary Poppins. Chimeneas, humo blanco y casas de dos plantas con jardín lóbrego.
Por Londres hay que moverse en metro. Como los londinenses están habituados a los turistas, en cuanto lleguéis a la estación podéis adquirir un bono por 7 días que os servirá para la red de metros, trenes y autobuses. No hace falta que os esmeréis mucho, con decir "tiquet seven deis" ya os entenderán. El billete es caro, pero sin duda creo que a la larga resulta más económico que ir cogiendo taxis, y no por que estos sean caros sino porque en nuestra primera visita nos damos cuenta de que hay mucho por visitar que se encuentran en diferentes barrios con nombres muy similares entre sí.Lo primero que visitamos nosotros fue la Abadía de Westminster, que es donde se encuentra el punto turístico tradicional de Londres, es decir: La orilla del Thamesis donde podemos visitar el puente de Londres, el Big Ben y la noria gigante London Eye. Paseando por el barrio y bordeando el rio puedes llegar hasta la catedral de Sant Paul, que es la catedral blanca que aparece siempre (reflejada sobre el río) al final de series como Mr. Bean o El show de Benny Hill. Subimos al London Eye (la noria) para ver la ciudad. Debo decir que vale la pena comprarse un bono para ésta atracción y también para el museo Madame Tussaud (más adelante os lo comento). Las vistas desde la noria no son demasiado espectaculares puesto que lo más común es que el día se presente nublado. De todas formas recomiendo la experiencia, pues ya que se va a Londres qué menos que subirse en la noria, además, vuestros compañeros de curro o vuestros familiares lejanos os lo preguntarán: "¿y te subiste a la noria?". Qué típicos somos.
Aquel día comimos en un buffet libre que hay justo al lado de donde se sacaban los tickets para la noria, valía unas 8 libras (o paunds que dicen ellos) y podías comer hasta que reventases.
Datos:
* A los autobuses de dos plantas se les llama Double decker.
* En las cabinas telefónicas de los barrios menos transitados encontramos pegatinas a todo color de las diferentes scorts (prostitutas) de la ciudad. Creo que deberían sacar un álbum para coleccionarlas todas, alguien se forraría con esa idea.
* Cuidado con los cafés en vasos de papel porque hierven.
* Tener siempre presente que el cambio de moneda es importante, no pensar en las libras como euros o nos arruinaremos.
(continuará)
Sr. Koffer
Fuistes a Candem? Fue lo que más me gustó de allí... Tal vez casi lo único que me llamó la atención :P
ResponderEliminarLlegué demasiado pronto por la mañana y apenas me dio tiempo a visitarlo pues teníamos que tomar el avión de vuelta. Una lástima, si vas a ir me avisas y a ver si coincidimos, jajaja.
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