Han pasado exactamente 8 meses desde que escribí el anterior post en el que me dedicaba a relatar lo acontecido durante el viaje de Praga. Pues bien, como lo dejé inconcluso (qué pedante he sido siempre escribiendo) voy a poner el punto y final a la narración que dejé colgada, solo que lo haré desde el lejano recuerdo.
El día en que debíamos tomar el avión para volver fue un domingo (creo), por la mañana salimos del hotel y tan solo caminamos unos pocos metros cuando nos encontramos (allí mismo, en Praga) a unos vecinos de la escalera de la madre de mi novia (puf, que largo). Al parecer la hija de ellos estaba viviendo en la ciudad desde hacía unos meses y, por lo que nos contaba, se defendía del idioma hablando en inglés aunque había aprendido los típicos decuí (gracias) o dobridén (buenos días). Nosotros le sacábamos ventaja con aquel "steik mambrada dalmidoche sipra-beñí, prosim" (quiero mi filete bien hecho, por favor). Desde luego, resultó muy útil el curso acelerado de Checo en MP3 que descargué de la web, es una de las cosas que hicieron mucho más divertido el viaje.
Total, que el último día que íbamos a pasar en la ciudad lo dedicamos a dos cosas en particular, primero fuimos en tranvía hasta el barrio judío, y aquí viene el por qué de que no haya escrito el post mucho antes, la verdad es que fue el momento más nefasto de todo el viaje. Recuerdo que estuve de mala hostia toda la mañana e incluso los demás se llegaron a preocupar. El barrio judío de Praga... cómo decirlo... es perfectamente omitible. Te cobran una pasta por ver sinagogas que no tienen nada dentro, encima no te dejan echar fotos. El cementerio judío es lo más sórdido que he visto en la vida, las tumbas estaban apiladas una sobre la otra (que son ratas hasta pa lo suyo) y las lápidas estaban colocadas de forma que parecían la boca de un tiburón. Luego vimos una exposición de dibujos macabros hechos por niños judíos con la típica temática
de la segunda guerra mundial. Para olvidar...

de la segunda guerra mundial. Para olvidar...
Lo bueno de aquel día llegó a media tarde, más concretamente cuando fuímos a comer a un restaurante típico por primera vez en todo el viaje. Allí comimos el plato tradicional que era carne en salsa con setas (como el fricandó de Catalunya) acompañada por unos medallones crujientes de patata. Buenísimo, lo suficiente como para hacerme olvidar la mañana semita. Ja ja ja.
Después paseamos, durante la caminata visitamos tiendas y terminamos por comprar los souvenires que si no recuerdo mal fueron: Animalitos hechos de cristal de bohemia en una tienda que se llamaba BLUE; topitos Krtek de peluche, uno para mi primo y otro para mí, en una tienda que se llamaba SPARKYS; botellitas con absenta para los colegas en una licorería que está junto a la BLUE, cerca de la plaza del reloj; un DVD con las aventuras de Krtek el topo (dibujos animados de interés nacional) e imanes de nevera para los compromisos que ya compramos en el aeropuerto.
Esperando nuestro avión echamos dos partidas al parchís magnético que nos habíamos traído hasta que finalmente llamaron para embarcar. Hicimos escala en Suiza y en la cola vimos a un equipo de chavales del Barça que venían de jugar un partido, debían ser alevines o pre benjamines porque eran unos críos de entre siete y nueve años a lo sumo. Había uno que era idéntico a Carles Puyol, pero en miniatura claro.
El viaje en el avión de Rayanair fue frustrante, y no por culpa de dicha compañía aerea sino porque dejabamos atrás la buena educación de los europeos del norte y caíamos en la cruda realidad de nuestro país de segunda categoría. Mira, a mí me gusta mucho Barcelona, Catalunya y hasta la fecha TODAS las comunidades autónomas que he visitado por España... pero colega, nada más sentarnos y ponernos el cinturón alguien se pegó un cuesco fétido que nos mató. El pestazo debía ser como gas de la risa porque estuvimos riéndonos como paletos durante un cuarto de hora por lo menos, el hedor llegaba a sentirse hasta en los asientos que había al otro lado del pasillo y compartimos opiniones con el resto de la tripulación. Y bueno, peor que el momento cuesco fue que al salir del avión éste parecía una cuadra. Durante el vuelo habían repartido unas galletas y absolutamente TODOS los envoltorios de plástico terminaron en el suelo... junto con los catálogos que regalaban, servilletas de papel, fragmentos del aperitivo y mollas de pan. Como os decía, desde aquel instante ya estaba comenzando a echar de menos la república Checa.
En definitiva, fue un viaje muy bonito y muy recomendable. Praga es asequible en cuanto a precio y visitarla es una gozada porque siendo tan pequeña la conoces paseando.
En definitiva, fue un viaje muy bonito y muy recomendable. Praga es asequible en cuanto a precio y visitarla es una gozada porque siendo tan pequeña la conoces paseando.
Ideal para los románticos, los músicos,los amantes del reposo, los solitarios, los transeúntes, los ecologistas, los bebedores empedernidos y los ciclistas.
Sr. Koffer.
....ten,pa ti:
ResponderEliminarhttp://www.lavanguardia.es/libros/20110131/54108884511/un-escritor-ofrece-gratis-su-novela-en-internet-y-obtiene-20-000-descargas.html
xauxau....
Buenas, hombre.
ResponderEliminarVi que te pasaste por mi blog... Ya veo que tú también lo tenías abandonado jeje.
Un saludo desde Túnez.