Salí de dudas ayer noche aunque en realidad lo tenía presente incluso antes de publicar el primer libro. Lo malo de quedarme hasta tarde escribiendo es que luego me meto en la cama y me cuesta dormir, por otra parte me sirve para tener el momento ese de reflexiones trascendentales que tanta falta nos hace a todos.
Entonces, esta es la pregunta:
¿Quién cojones se gasta más de 10€ en un libro de lectura del que no sabe nada en absoluto?
En principio nadie, así es.
Años atrás se vendían ejemplares como churros de aquellas publicaciones que ofrecían respuesta a cosas que nos planteásemos y que nadie más podía resolver, sucede que hoy en día para eso ya existe internet. Digamos que vendría a ser como el método de la picaresca de vender elixires milagrosos en el antiguo oeste para sacar dinero, remedios que rara vez funcionaban pero que se vendían muy bien al aprovecharse de la buena fe de las personas.
También han tenido mucha salida las novelas que ofrecen entretenimiento rutinario y que abordan una temática o un género específico, comúnmente se venderán a razón de las modas: ninjas, vampiros, zombies, monstruos, hobbits, músicos de folk, políticos y su etc… Por desgracia tratar de pertenecer a esta índole (o por lo menos entrar en el star system de un género) es muy complicado pues ya existen los Sherlock Holmes, los Stephen Kings, los Señores de los anillos y no sigo porque es tontería. Considero que no llaman la atención los sucedáneos, es decir, si uno quiere leer libros de terror compra Stephen King, que es lo común, antes que darle la oportunidad a otro que sea desconocido. Y si encima el desconocido es español pues para qué te cuento.
Ni que decir tiene que los libros pastelosos de auto ayuda ya rebosan en las estanterías de su apartado. Sucede lo mismo de antes, que para eso ya está internet… aunque este año el libro que ha arrasado en ventas ha sido la gran estafa del “método dukan” un peligro para la salud y el bolsillo de la población mundial.
Otra condición para vender libros aunque lo que escribas sea una mierda es que hay que tener un nombre como el de Ken Follet y sus etc… no nombraré más porque desde luego no hace ninguna falta.
Bueno, y ahora que ya he destapado la libre ¿qué? Quiero decir, comprendo que estoy pintando el panorama como prácticamente imposible, pero es mi conclusión y creo que aquellos que también sean realistas podrán estar de acuerdo conmigo. Acabo de plantear el problema pero… ¿qué sucede con la solución? ¿Debemos tirar la toalla los escritores anónimos? ¿Tenemos que esperar a que nos señalen con el dedo o a que nos toque la lotería literaria?
Pues no.
Habrá que hacerlo de otra forma, y como hoy ya no me da tiempo escribiré sobre ella en adelante. Volveré a utilizar el blog como medio para transmitir mi nueva experiencia con la auto publicación.
Veremos a ver.
Sr Koffer
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