domingo, 30 de noviembre de 2025

Isolación

Es lo que voy a practicar este fin de semana desde el mismo viernes por la noche. Abrazo el neologismo refiriéndome al recogimiento que necesito para concluir definitivamente con la modificación de las últimas correcciones, si hace falta me quedaré escribiendo de madrugada, voy a intentar llegar por lo menos hasta la página 200; lo suyo sería que lo terminase ya, aunque alcanzando éste objetivo ya me daría por satisfecho.

Novedades en la labor:
(boring + idea útil a la vez que extravagante)

- Ayer pude resolver el problema que tenía con un formato de párrafo dentro del documento word donde se encuentra escrito todo el relato, hacía tiempo que me había dado cuenta de que estaba mal y fue ayer cuando por fin pude arreglarlo. Estuve pensando también que no voy a incluir en el borrador final las fotografías que aparecían en la primera impresión, las dejaré colgadas en la web e incluiré algunas nuevas. En el libro voy a dejar únicamente la iconográfia y los esquemas en blanco y negro para así no encarecer los costes de publicación, tendré que dibujar los gráficos que aparecen en internet sobre la Teoría Triangular de Sternberg, más que nada para que no exista problema de licencias o permisos; los haré con Autocad.

- Después de arreglar las modificaciones cogeré el borrador impreso que he usado para garabatear las correcciones y me lo enviaré a mí mismo por correo ¿Para qué? pues para que en caso de plagio aberrante, o si aparece algún listo que pretende utilizar la obra para hacer una publicación propia con motivaciones lucrativas, pudiese emplear el sobre cerrado con el matasellos de correos y la fecha del envio como prueba concluyente ante un tribunal. Esto lo aprendí en el libro Psicópatas del Mástil, donde Salvador Dominguez propone a los nuevos guitarristas que se envíen a sí mismos por correo la grabación de sus composiciones, sé que suena un poco a Perry Mason pero no está de más tomar esta mínima precaución, el año pasado ya me envié por carta la sinópsis y el capítulo del Café Azul.

Tengo sueño, dejo una última reflexión que escribí la semana anterior acerca de lo que espero para el segundo volumen:

· El tiempo perdido de la primera entrega servirá como cimiento para una segunda parte, que guardará promesas de impacto como "...aquel libro de Nabokov"

K.M. Koffer www.klauszayin.com

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El abandono

¡Hola!

Estaba a punto de darle carpetazo al blog cuando he comenzado a revisar las entradas más antiguas y me he dado cuenta de que la nostalgia me impide cerrarlo. Entonces era Marzo de 2009, suena tan y tan lejano...

Como os decía, o tal vez os hacía intuir anteriormente, este espacio se descompone pues el vacío que me empujaba a escribir en él por fin ha sido ocupado. Pongamos que unos simples megas en el alojamiento de un servidor me han servido como terapia y me han ayudado, junto con vosotros, a no sentirme tan solo y esas cosas.

Esta sí es mi última entrada, puede que en otra ocasión haya especulado con ello pero esta vez es definitivo. Acabo de anular este blog del motor de búsqueda de Google; cuando no queda más que hablar ya podemos bajar la persiana.

Me quedo con el gran recuerdo del tiempo que viví aquí y me quedo con las publicaciones para volver a leerlas siempre que pueda. También me quedo con el seudónimo pues he decidido que me deberá acompañar para que así no me olvide de cómo comenzó todo esto.

Y sobre los libros, pues hay dos editados que voy a publicar a comienzos del año que viene. En esta ocasión nada de tecnología: ni Facebook, ni twitters, ni blogs y ni páginas web. A pelo, tal como se hacía antes.

Para aquellos que conserven interés en saber de mi ya conocen mi dirección de correo, podéis escribirme siempre que queráis.

Y por lo demás, pues bueno, nunca he sabido despedirme así que no lo haré. Los italianos se dicen Ciao tanto al encontrarse como al despedirse... así que:

Ciao :)
Sr. Koffer

martes, 20 de septiembre de 2011

Escribir es contar cosas

Y aunque resulte una obviedad existen momentos en los que te olvidas de ello. Os lo digo ahora que acabo de desechar un 60% del peso total de la novela que actualmente estoy escribiendo, dicho así suena un poco aberrante y tal pero es que era necesario. Lo cierto es que toda esa parte no me entusiasmaba. Permitid que me explique:

Veréis, desde hace ya algún tiempo conozco la necesidad de provocar el ‘state of flow’ (estado de soltura) en el que te pones a desarrollar el texto tal como si estuvieses borracho o enajenado. La última vez que me apliqué el cuento escribí un chorreo de páginas que, si bien entonces tenían bastante sentido, en ocasiones perdían esa frescura que se debe preservar en cualquier obra interesante. Ya he escrito dos libros desde que comencé el año anterior, sucede que para escribir un tercero debo alejarme de la dirección que yo mismo me obligué a seguir y utilizar el resto del texto sólo como si fuese un borrador con apuntes.

El método del ‘state of flow’ tiene muy buen resultado puesto que siendo un dialogo que sale del interior, sin tapujos ni trampas lingüísticas, nos sirve para ofrecer una parte auténtica de nosotros mismos a quien nos lee y eso suele resultar bastante atractivo. Pero, una cosa más, necesitamos tener un receptor… aunque no sea físico. Es sumamente importante visualizar a la persona que recibe aquello que estamos tratando de comunicar a través de la escritura, como una conversación imaginaria en que las palabras quedarían atrapadas sobre el papel. De nada sirve escribirle al viento, o escribir para unos supuestos lectores a los que tenemos que satisfacer… no, así no vamos a ninguna parte. Escribir es conversar… nadie te leerá si hablas tú sólo.
sr Koffer

jueves, 18 de agosto de 2011

Huraño y feliz

Amigos, amigas... nunca había pasado tanto tiempo sin escribir en el blog. Está claro que no me ha llevado el viento de forma literal, pero tal vez sí lo haya hecho metaforicamente.

Acabo de ver en la Sexta3 "El diario íntimo de Anäis Nin" y, cómo no, me ha traído buenos recuerdos. Está muy bien, incluso pasando por alto las escenas de lesbianismo ;) De todas formas el caso es que me ha devuelto hasta aquí, y bueno, venía a sincerarme... pues para eso debería ser una entrada de blog ¿no?

El próximo 22 de Octubre me caso. En efecto, y además feliz... de eso estuve hablando con mis compañeros de trabajo. Durante uno de los desayunos les comentaba que me casaba feliz y definitivamente convencido. Se echaron a reír... pero les rebatí sus socarronas sonrisitas hablándoles de lo mal que llevan hoy en día las relaciones de pareja la gente de a pie. Y es cierto, la mayoría de ellos se casan por motivos que distan mucho de lo que debería ser un verdadero motivo para casarse. Podría seguir con esto, pero ya sabéis a lo que me refiero y ya he hablado demasiado sobre el tema.

No es para tomárselo a risa, todo esto comenzó a finales de 2007... y cuatro años en la vida de cualquiera no son como para pasarlos por alto. He vivido mi propia Odisea Homérica y hace ya varios meses que regresé del viaje. Estoy aquí y estoy de vuelta. Más que hacer, he encontrado un camino... y al fin y al cabo ¿no es eso lo que todo el mundo busca?

Es posible. En fin, para decorar la entrada agregaré el cartel de la película que acabo de ver. Salían Kevin Spacey, Maria de Medeiros y Uma Thurman... así que no hace falta decir mucho más.

¡Ah! por último y puede que a estas alturas menos importante, ya tengo la portada del nuevo libro y es cojonuda, lo mismo que el contenido. También tengo pasta para publicarlo. También tengo la secuela escrita... bueno, que al fin y al cabo todo eso da bastante igual, o por lo menos eso a mí es lo que me parece.

Y nada, deciros que por ahorrarme problemas en el futuro (cosas de la sinceridad) puede que termine eliminando el blog. Por lo pronto me voy a deshacer de mi cuenta en Bubok y si se tercia terminaré degollando este, nuestro rincón, que ha aguantado tanto peso y tanto tiempo.

Qué más dará lo que venga en el futuro cuando estás feliz.

Y otra cosa más, me he olvidado de lo que es sentirse melancólico. ¡Yo!... ¿Os lo podéis creer?

Un sentido abrazo para aquel que llegue hasta esta línea. Seguro que volveremos a encontrarnos ya que estoy convencido de que, al final, todo el mundo vuelve.

Sr. Koffer

martes, 5 de julio de 2011

Ilusiones de un escritor borracho

Esto lo escribí hace cosa de unos meses, ahora me rectifico y lo dejo aquí... publicado para la posteridad:

¿Cómo conseguir que el libro sea atractivo?

1)Tiene que tener una portada que refleje el verdadero espíritu de la novela.

Desde luego, y mira que hay libros que no necesitan ningún tipo de ilustración para venderse.

2)Tiene que tener un título atractivo, además de un logotipo que sirva para estampar camisetas, la imagen general es muy importante.

Esta reflexión no está mal, un poco en plan fenicio por lo del "todo por la pasta"... pero bueno, es una realidad.

3) Tiene que contener ilustraciones en blanco y negro que inviten a leerlo en cuanto se toma para ojearlo.

Bueno, si pretendo abaratar costes lo cierto es que las ilustraciones no serían una buena opción.

4) Tiene que tener una buena sinopsis en la parte posterior.

Sí, aunque si tiene buen título y buena portada la sinopsis es tan sólo un complemento.

¿Dónde publicitarlo?

1) Principalmente en internet, las páginas de contenido similar deberían anunciarlo. Tal vez habría que imprimir ejemplares y enviarlos gratuitamente a los administradores de este tipo de webs.

No está mal pensado. De las editoriales paso, puesto que en principio no pienso hacer uso de ISBN ni de depósito legal. Está claro que de la
primera edición tendré que regalar unos cuantos... pero vamos, que es más o menos lo que costaría pagarse una campaña publicitaria. Hay que asumir esos gastos.

2) Debe crearse una página propia, en principio muy sencilla puesto que no hace falta que la gente navegue demasiado para acceder al contenido. Cuanto menos datos mejor.

Completamente de acuerdo... en serio os lo digo que cuando escribí esto estaba borracho.

3) Revistas y publicaciones del entorno freak, pues la publicación no debe divulgarse como literatura común, hay que hacer acopio de información al respecto, por ejemplo, en el salón del cómic, en el festival de Sitges o en las tiendas especializadas.

Es complicado, pero a la vez es gratificante. Se trataría de establecer una red de colaboración Dueños de negocios - autor, en la que ellos deberían obtener su tanto por ciento de la venta de la obra.

4) Redes sociales, si bien la página pública del libro debe esquivar los enlaces con facebook y twitter por otro lado debería crearse un apartado para fans y un tweet paralelamente a la web oficial, como si estos no tuviesen nada que ver. También se deben tener muy en cuenta las cadenas de mensajes.

Mira, lo de las redes sociales está claro que es una puta mierda. De todas formas se debe tener en cuenta el tema de las cadenas de
mensajes... son una buena forma de publicidad.

5) Otros medios, debido a que se trata de un libro yo trataría de evitar los medios televisivos, aunque siempre podríamos encontrar una forma de publicidad, enviando mensajes de texto a los programas de máxima audiencia o repartiendo ejemplares y camisetas para personajes influyentes de la televisión que pudiesen interesarse por el libro.
Hoy en día no es demasiado complicado, se trataría de estudiar la programación durante una semana y luego tratar de contactar con estas
personas.

Gilipolleces, soy un flipao, borracho y sobrio.

¿Qué tipo de formato utilizar?

1) El formato impreso, hay que reunir dinero para imprimir unos 100 ejemplares, creo que el precio oscila alrededor de unos 1000€. Tal vez el precio podría reducirse si se imprimiesen 200 Mejor dicho, si se imprimiesen menos páginas y en un formato más cutre.

Hay que conseguir tiradas de ejemplares que sean MUY baratas y ya he estado indagando en varios sitios donde podría hacer algo así. En realidad ya conozco el presupuesto general y todo eso... solo espero tener la portada para comenzar.

Sr. Koffer

sábado, 25 de junio de 2011

Corredor de fondo


Bien, llevo toda la semana tratando de buscar el momento para escribir una nueva entrada... he tenido mucho trabajo y ningunas ganas de dejar mi huella por aquí. Y eso ¿a qué se debe?

Verás, o veréis, para comenzar deciros que hace ya dos largos años que me inicié en esto del blogger, tengo casi unas 200 entradas escritas y la cosa, que en realidad quiero creer que despega ahora, ya no da mucho más de sí. Paulatinamente he ido perdiendo la fe que tenía al comienzo, pues igual que sucede en la vida (y ya lo debo haber escrito antes) me he encontrado de nuevo con la madurez.

He indagado en todo ¿sabéis? Lo he podido vivir y sentir tal como lo escribí en mi libro "Klaüs Zayin y las siete formas del amor". Para todo aquel que no haya seguido el blog desde el comienzo, que son la gran mayoría, les diré que a razón de leer "La insoportable levedad del ser" se desataron todos mis fantasmas. Los mismos que me han acompañado durante estos dos años.

El amor platónico, el sexo, las relaciones de pareja... ¿cómo os lo diría? Imaginad que sois fanáticos de un tema y lo explotáis tanto documentándoos, leyendo acerca de ello, tal y pascual que llega un momento en el que ya no os puede despertar más curiosidad. Pues eso, dicho lo cual ya puedo escribir con conocimiento de causa. Sucede que las cosas han cambiado, como siempre. Soy un Forrest Gump al final del camino, ahora hay que dar media vuelta.

Ya he ideado cómo va a ser la nueva publicación, la verdad, no tenía demasiada intención de dejarlo por escrito pero creo que después de tanto tiempo no viene de ahí que lo comparta con vosotros ¿verdad? Qué menos... cuá
nto sabrás o sabréis de mí con todas las horas que le dediqué al blog. Por vosotros va, compañeros de camino, claro que sí.

Como recientemente deje una entrada bastante larga, la de la bolsa de plástico, he tenido a bien no rayar mucho más para no hacerme tan pesado. Ahora viene el verano, puede que baje la faena y si es así iré colgando más entradas con todo lo nuevo que me acompaña. Eso sí, de Klaüs Zayin más bien poco.

Supongo que llegará un momento en que la temática de este blog quede un tanto anticuada, de todas formas, y por preservar algún atisbo de romanticismo, lo conservaré tal y como está, cosa que suelo prometer con cada cambio estacional.

Lo que venga en adelante es el comienzo del camino. Otra vez.

Un abrazo para todos.

Sr. Koffer

miércoles, 8 de junio de 2011

La clave del éxito

La clave del éxito se nos presenta, como de costumbre, encriptada. Y no es por joder, tan solo que nos es desconocida hasta el momento en que decidimos prestarle atención. Todo el mundo me lo ha dicho “para que les guste a los demás, primero debe gustarte a ti”. Es fácil decirlo, tan obvio como cierto.

He estado explorando posibilidades, todavía no he corregido todo el material pero aprovechando mi intransigente nivel de exigencia ya he podido sacar varias cosas en claro:

1)Necesito hacer una inversión sobre lo que ofrezco, como quien paga por publicitarse, con lo cual debo tener claro que hay que poner pasta. Ya lo hice la vez anterior, solo que me equivoqué… como os decía en posts anteriores ¿quién es capaz de pagar diez euros a un desconocido por un libro que no sabe si le va a gustar?

2)Internet y la red social no te llevarán a ningún sitio, toda obra que toca el formato PDF está condenada a compartir su contenido junto a un millón de archivos más en una carpeta que se llame “libros”. Otra cosa, la red social está tan colmada de ‘magnificas’ ofertas que es bastante lógico que un libro pase desapercibido, más aún si encima no eres un escritor reconocido.

3)Necesito un formato atractivo y asequible, que me permita realizar una buena cantidad de copias a un precio con el que prácticamente se pueda regalar. He encontrado una copistería que lo ofrece, una tirada tal como me gustaría hacerla (no desvelaré más detalles por el momento) requiere una inversión que rondaría los 1000 / 1500€. No es cara si se le puede dar salida, y eso es una cosa que se debe tener muy en cuenta pues de lo contrario sería tirar la pasta.

4)No importa cuán buena sea tu obra, si vas a una librería independiente (fuera de corte inglés, Fnac y cosas por el estilo) te puedes dar cuenta de que a ellos tampoco les van las cosas demasiado bien. No puedes contar con que una editorial arriesgue contigo ¿tú lo harías? Bien, pues si la respuesta es sí entonces hazlo, solo que la pasta la tienes que poner tú.

5)No hay que entregarlo todo de una vez, siempre es mejor dividir. En este caso, crear un formato más escueto y por lo tanto más barato que permita publicar por números y que llegue al lector conservando el misterio, que es lo que nos imanta al fin y al cabo. Una publicación en fragmentos tiene más posibilidades de enganchar, hay quien continúa colecciones por el mero hecho del ‘completismo’.

Continuaré divagando aunque parece que ya lo tengo bastante claro. De todas formas creo que aún tardaré un tiempo en reunir la pasta para la publicación, más aún con la que se me viene encima :)

Seguiré informando aquí, como siempre.

Sr. Koffer

miércoles, 25 de mayo de 2011

Otra forma de llegar

Salí de dudas ayer noche aunque en realidad lo tenía presente incluso antes de publicar el primer libro. Lo malo de quedarme hasta tarde escribiendo es que luego me meto en la cama y me cuesta dormir, por otra parte me sirve para tener el momento ese de reflexiones trascendentales que tanta falta nos hace a todos.
Entonces, esta es la pregunta:
¿Quién cojones se gasta más de 10€ en un libro de lectura del que no sabe nada en absoluto?
En principio nadie, así es.

Años atrás se vendían ejemplares como churros de aquellas publicaciones que ofrecían respuesta a cosas que nos planteásemos y que nadie más podía resolver, sucede que hoy en día para eso ya existe internet. Digamos que vendría a ser como el método de la picaresca de vender elixires milagrosos en el antiguo oeste para sacar dinero, remedios que rara vez funcionaban pero que se vendían muy bien al aprovecharse de la buena fe de las personas.

También han tenido mucha salida las novelas que ofrecen entretenimiento rutinario y que abordan una temática o un género específico, comúnmente se venderán a razón de las modas: ninjas, vampiros, zombies, monstruos, hobbits, músicos de folk, políticos y su etc… Por desgracia tratar de pertenecer a esta índole (o por lo menos entrar en el star system de un género) es muy complicado pues ya existen los Sherlock Holmes, los Stephen Kings, los Señores de los anillos y no sigo porque es tontería. Considero que no llaman la atención los sucedáneos, es decir, si uno quiere leer libros de terror compra Stephen King, que es lo común, antes que darle la oportunidad a otro que sea desconocido. Y si encima el desconocido es español pues para qué te cuento.

Ni que decir tiene que los libros pastelosos de auto ayuda ya rebosan en las estanterías de su apartado. Sucede lo mismo de antes, que para eso ya está internet… aunque este año el libro que ha arrasado en ventas ha sido la gran estafa del “método dukan” un peligro para la salud y el bolsillo de la población mundial.

Otra condición para vender libros aunque lo que escribas sea una mierda es que hay que tener un nombre como el de Ken Follet y sus etc… no nombraré más porque desde luego no hace ninguna falta.

Bueno, y ahora que ya he destapado la libre ¿qué? Quiero decir, comprendo que estoy pintando el panorama como prácticamente imposible, pero es mi conclusión y creo que aquellos que también sean realistas podrán estar de acuerdo conmigo. Acabo de plantear el problema pero… ¿qué sucede con la solución? ¿Debemos tirar la toalla los escritores anónimos? ¿Tenemos que esperar a que nos señalen con el dedo o a que nos toque la lotería literaria?

Pues no.

Habrá que hacerlo de otra forma, y como hoy ya no me da tiempo escribiré sobre ella en adelante. Volveré a utilizar el blog como medio para transmitir mi nueva experiencia con la auto publicación.

Veremos a ver.
Sr Koffer

lunes, 23 de mayo de 2011

La hermosa danza de la bolsa de plástico

Un par de semanas después de mi decimonoveno cumpleaños estrenaron en cartelera American Beauty. Creo que me decidí a verla tras leer la crítica en el periódico o en alguna revista de esas de estrenos. Nunca iba al cine solo así que, aprovechando la situación en la que me encontraba por aquel entonces, decidí llamar a Sandra por si le apetecía venir conmigo a verla.

Con Sandra viví durante algún tiempo en una fase primitiva en la que disfrutaba extrañamente de su sola compañía, pero con los días y mis reflexiones pude caer en la cuenta de que algo no andaba bien, es decir, yo esperaba algo más y ese algo no llegaba. Llevábamos ya casi tres meses citándonos, y lo pasaba bien con poco que me diese pues la falta de cariño que arrastraba conmigo después de tantos años se consolaba ante cualquier mínima expresión de amistad o de acercamiento por parte del género femenino... aun así no comprendía qué estaba sucediendo realmente; no sabía cómo comportarme: si debía ser yo quien diese el paso definitivo para formalizar algo o si por el contrario lo estaba haciendo bien y debía mantener una buena amistad a la espera de ese algo más para cuando la relación avanzase.

La llamé a las cuatro desde el móvil de mi madre, le comenté lo de la película y por lo visto le pareció un buen plan, me dijo que vendría con su amiga Ana, luego decidimos la hora de encuentro y la sesión a la que íbamos a ir. Ya tenía una nueva cita. Colgué el teléfono y me metí en la ducha con una sonrisa de ilusión que incluso me dolía la cara debido a la tensión que soportaban mis músculos faciales. Estoy seguro de que mientras me duchaba le andaba dando vueltas a lo mismo de siempre, me explico:

Yo no estaba seguro de si ella me gustaba (qué estúpido me suena ahora), en realidad estoy convencido de que no me gustaba del todo, pero salir con ella era lo mejor que me había sucedido en el terreno amoroso después de casi doce años tras el primer beso que me entregó Laura.

Sandra era una chica morena, bastante alta y a su vez esbelta, corpulenta pero no obesa, de cabello largo, ondulado y brillante, una bonita sonrisa que lucía en todo momento, sus ojos color miel (lo que antes se solía conocer como marrón) endulzaban un rostro de rollizas y sonrojadas mejillas. Era algo mayor que yo, tan solo unos pocos meses. Tenía el pecho acorde con su físico, ni mucho ni poco. Recuerdo que no tenía demasiado culo y eso le restaba puntos frente a un amante de las caderas anchas y los culos regordetes como es particularmente en mi caso.

Sandra no parecía ser la chica que estaba esperando. Cuando era pequeño me había enamorado en tantas ocasiones que sabía discernir perfectamente cuándo me encontraba encandilado y cuándo no... pero a la vez me sentía tan solitario que la percepción sobre el estado de mis sentimientos se contrariaba. Así pues sólo me dejé llevar, fui tirando, y conocerla resultó una de las experiencias de las que estoy más agradecido en mi vida porque aprendí mucho junto a ella. En ocasiones lo pasé mal... pero sigo pensando que me aportó más de lo que con mi amistad pude pagarle. Hay que aprender a disfrutar también del sufrimiento

Llegué al cine poco antes que ellas, cuando me encontraba frente a la puerta volví la vista y en ese momento aparecieron al final de la calle. Las recibí tan simpático como solía mostrarme, tenía motivos para estar contento y lo manifestaba así, sonriendo tanto como me era posible. Cada una me dio dos besos, sólo el roce con sus perfumes y la suavidad de sus mejillas en contacto con las mías ya me resultaba suficiente regalo por un solo día. Sí, suena muy exagerado... además creo que en el volumen anterior ya había empleado alguna frase similar a esa de “en contacto con las mías”, pero es que eran precisamente esas pequeñas cosas las que alimentaban mi esperanza cuando aún no conocía las reglas del juego. Continúo, que me ando por las ramas como siempre.

La sala donde iban a proyectar American beauty era la más pequeña de todo el cine, algo inusual para una película de estreno y que la crítica aplaudía tanto. Al llegar me senté a la izquierda de Sandra; Ana se sentó a su derecha. Mientras esperábamos prácticamente nos acabamos las palomitas los tres, estaba a punto de comenzar la sesión y allí no había casi nadie. Miré a Sandra y me sonrió divertida, luego dirigí la mirada a la penumbra de la pantalla neutra y rebusqué entre las conversaciones que habíamos mantenido últimamente para atar cabos.

Por lo que sabía de Sandra, esta había mantenido una relación de peso años atrás. Y por lo que me dejaba intuir, aquel no era ni el primer tío que salía con ella, ni el segundo, ni el quinto, ni... no se, pero estaba claro que ella conocía mucho mejor que yo lo que eran las citas y veía las relaciones de otra manera a como me las imaginaba por aquel entonces. Por mi parte siempre pensé que lo común era comenzar una amistad con la chica que te gustase, mostrarte cortés durante algún tiempo manteniendo una justa distancia para no parecer desesperado y luego, a medida que se fuese gestando la empatía y la confianza, llegaría el momento de los besos y de los cálidos encuentros sexuales primerizos. Primerizos serían los míos, pues al parecer ella ya había tenido tantos que le daba para una buena tarde hablando únicamente de sus experiencias en ese ámbito.

Las luces se apagaron, comenzó la película y yo abandoné mi abstracción para centrarme en el filme. Creo que suele suceder así... cuantas más expectativas pones peor, pues ocurre que si no son exactamente como las esperas te decepcionan. En este caso no tenía ni idea de qué iba a ver ni sobre qué trataba en realidad American Beauty; perdón, me corrijo, sí que debía saber sobre qué trataba pues lo leí en la sinopsis, lo que desconocía era la belleza que se escondía tras el cartel de la chica cubierta de rosas. Sólo llevábamos la mitad y ya me resultaba sublime. De vez en cuando intuía miraditas de Sandra, creí que estas se debían a que la trama le estaba cautivando tanto como a mí, luego pude darme cuenta de que no era el caso, lo descubrí gracias a la escena de la hermosa danza de la bolsa de plástico.

Ricky Fitts es el personaje más misterioso, excéntrico y controvertido de American Beauty, el chico con la cámara de video. Al comienzo de la película las chicas lo definen como un bicho raro y es lo que aparenta ser. A medida que se suceden los acontecimientos su papel crece y lo que parecía que sólo iba a ser un secundario extravagante acaba abriéndonos las puertas de su corazón a través de los videos que graba constantemente. Ricky se enamora de Jane, ella se ve atraída por el misterio que le envuelve y termina por corresponderle en cuanto conoce su inmensa sensibilidad. Una noche, después de hacer el amor, él se ofrece a enseñarle “lo más bonito que ha grabado en su vida”. La siguiente escena nos muestra a los enamorados contemplando frente al televisor cómo vuela una bolsa de plástico común... que abandonaba su condición de mero material de escombro para convertirse en una grácil bailarina llevada a merced del capricho de los vientos.

En aquel instante los pocos espectadores que ocupaban la sala estallaron en estruendosas carcajadas que me desgarraron por dentro.

- ¡Pero si sólo es una bolsa! – Exclamó Sandra mientras se cachondeaba de la singular imagen.

Yo también estaba allí, pero resultaba evidente que no veía en la escena lo mismo que veían ellos. Me sentí ofendido y en adelante no supe disfrutar del resto de la película. Aquello que pretendía ser sólo un comentario ocurrente decretó la debacle sobre cuantas esperanzas había puesto en mi primera relación.

Se encendieron las luces y yo salí en silencio, tratando de evitar que llegase a mis oídos aquel murmullo que arrastraba las impertinentes apreciaciones de quienes compartían su indignación tras haber visto American Beauty.

- Vaya mierda... ¿no? – Me indicó Sandra mientras me sonreía. Seguro que llegó a la conclusión de que a mí me había gustado, aun cuando al resto de los asistentes obviamente les había parecido una basura.

- Sí, menuda mierda... - Articulé, solo que ella me preguntaba por mi opinión con respecto a la película y yo le estaba hablando sobre lo que me sugería el resto de la humanidad: ¡Menudos orangutanes de mierda!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Anhedonia

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Se considera una falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Constituye uno de los síntomas o indicadores más claros de depresión, aunque puede estar presente en otros trastornos, como por ejemplo, en algunos casos de demencias (Alzheimer).

La cabecera de este post la he copiado directamente de Wikipedia, podía haberla reescrito a mi manera pero creo que tal y como está refleja exactamente lo que pretendo referir en esta ocasión.

Veréis, el caso es que últimamente la curiosidad me ha llevado a interesarme por la figura de Pablo Escobar, magnate de la cocaína y capo del narcoterrorismo colombiano. Mientras leía sobre los efectos adversos que producen algunos de los derivados de dicha droga encontré un concepto llamado anhedonia, del que hago mención arriba precisamente porque así mismo me sentía yo hará cosa de unos tres o cuatro años. No es que me drogase, ni mucho menos, pero a raíz de un suceso traumático que azotó a mi familia y su posterior proceso de depresión me encontré, como yo mismo decía porque no encontraba otra palabra: “I can’t get no satisfaction” que cantaban los Stones, o lo que es lo mismo “por no tener, no tengo ganas ni de tirarme a la vía”.

Escribir me ha ayudado a superar aquella etapa post depresión, por lo que actualmente no existe razón alguna para preocuparse. Ahora conozco que el sentimiento de apatía y la completa falta de motivación tienen un nombre, y ese es anhedonia. Es por ello que dejo un margen en mi rincón literario para que todos aquellos que lleguen a leer esta entrada puedan plantearse si se encuentran azotados por dicho sentimiento sin saberlo, aquí tenéis un test online que sirve para medir la anhedonia social mediante la escala Chapman, tal vez os suene de algún psicotécnico que hayáis tenido que hacer anteriormente:

El resultado debe rondar el cinco con algo y solo tiene una relevancia preocupante cuando superan el valor de 20.

Yo he sacado un cinco respondiendo según mi criterio. Luego he rellenado el test tratando de reflejar la personalidad marcadamente asocial de un colega mío y he obtenido un 31.

Probad a ver.

Sr Koffer

martes, 10 de mayo de 2011

Lo que cuesta escribir bien un puñetero libro, joder.

Puede que no les encuentre la gracia al 99% del resto de las publicaciones pero, eso sí, no las desmerezco en absoluto. Llevo 95 páginas perfectamente corregidas y listas para convertirse en un libro de órdago ¡y lo que me está costado! Supongo que será más fácil cuando tienes suficiente tiempo durante el día para dedicarte a escribir, la verdad es que apenas dispongo de un par de horas cada noche y algún día esporádico en el que me obligo a hacerlo… ahora comprendo mucho mejor a todo aquel que se apalanca frente al televisor, desde luego es mucho más sencillo y menos nocivo para la salud.

Me acuesto tarde, me levanto pronto y sobretodo noto mucho el desgaste después de escribir, pues sumergirse en la historia únicamente a ratos concertados es del todo agotador. Por esa razón quiero retirar de mi blog cualquier comentario de menosprecio que haya podido espetar acerca del trabajo literario de los demás; está bien, sí, sigo pensando lo mismo al respecto… pero ahora creo que no debería desmerecerse en absoluto... aunque a nuestro modo de ver pueda parecernos una basura hay que saber apreciar el currazo que comporta escribir, siempre que se haga mínimamente bien claro está.

Supongo que el año anterior debía invitar a mis colegas a que escribiesen… pues mira, mejor que no lo hagáis. Si pudieseis conocer el estado de somnolencia en el que me hallo sumido probablemente no lo querríais para vosotros. Lo mejor es irse a dormir pronto. Palabra.


Sr Koffer

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Quieres un consejo?

Sobre los consejos que pidas puedes darte cuenta de una cosa, en realidad tan solo te interesan las opiniones de aquellos que comulgan con tus ideas o que te dicen exactamente lo que tú querías oír. En resumidas cuentas, tratarás siempre de acumular la mayor cantidad de opiniones que le otorguen la razón a tu juicio.

Todos tenemos como un filtro por el que depuramos las opiniones de los demás, las que nos llevan la contraria pesan más, sí, pero aun así inconscientemente buscamos que la suma de las que nos respaldan impere siempre ante la que vulnera nuestro criterio.

Lo mas probable es que al final terminemos haciendo lo que nos pide el cuerpo o nuestra propia intuición, por lo que todos aquellos que trataron de aconsejarnos con que hiciésemos justamente lo contrario quedarán desoídos. Así pues, de la opinión ajena lo único que esperamos es eso, que nos corrobore que estamos en lo cierto pues muy pocas veces aceptaremos un consejo que vaya en contra de nuestra voluntad.

Una cita para terminar:

Preguntarle a un escritor en activo qué piensa acerca de los críticos es como preguntarle a una farola qué piensa sobre los perros. John Osborne

Sr Koffer

miércoles, 27 de abril de 2011

Náufrago

El enfurecido océano rugía terrible y ensordecedor, negras nubes se cernían tronando y relampagueando en mitad de la noche más oscura y amenazadora que había conocido en toda la vida. Una y otra vez el violento oleaje me engullía hacia las profundidades con su vaivén y ya a duras penas me concedía un segundo para recuperar el resuello antes de que volviese a romper sobre mí otra de aquellas voraces y sanguinarias olas. Me encontraba exhausto y desconsolado, perdido en medio de la inmensidad, allí donde nadie más llegaría a escucharme. Tantas veces tuve que luchar por mantenerme a flote que mis esperanzas ya se habían consumido por completo, apenas llegaba a alcanzar la superficie aferrándome fuertemente contra un listón de madera que al igual que yo había conseguido sobrevivir al naufragio. No tenía escapatoria, tan solo era cuestión de tiempo que aquel mar embravecido terminase por agotar las escasas fuerzas que me quedaban. Con cada nueva sacudida mi desesperación agonizaba en aquellas aguas que presagiaban la muerte. No estaba dispuesto a sufrir más ¿Para qué batirme en duelo contra mi destino, si tanto él como yo sabíamos en qué terminaría todo aquello? Entonces dejé de pelear, la siguiente ola que me derribó estalló contra mi cara arrastrándome seis metros bajo el nivel del mar. Un intenso aroma a sal embriagó mis sentidos y abrí la boca para tragar el agua que me mataría como si de un veneno letal se tratase. En el último instante de mi vida perdí el miedo a morir y allí mismo, bajo el agua, abrí los ojos para que el reflejo de la luna se convirtiese en el telón de mi trágico desenlace. Los volví a cerrar cuando ya no resistía más el escozor salado. Finalmente, abandonado a su voluntad, exhalé el último aliento que albergaban mis pulmones y una cortina de burbujas acarició mi rostro justo antes de que comenzase a dormir. La angustia tan solo duró un instante, luego todo a mi alrededor recuperó su calma. Me estaba hundiendo, lentamente, ya ni siquiera podía escuchar el rugir del océano, ni el sacudir de la tormenta, ni sus truenos, ni sus olas. Nada. El silencio me reconfortó. Lo siguiente que experimenté fue una agradable sensación de total ligereza. Hormigueo a flor de piel, suaves caricias. Sosiego.

Como vi que de alguna forma aún seguía consciente después de haber muerto traté de respirar y comprobé asombrado que todavía podía hacerlo. Poco después abrí los ojos nuevamente para otorgarle crédito al milagro y entonces, bajo una atmósfera de azul turquesa llena de tantos otros vivos colores, envueltas en un aura de divinidad resplandeciente se mostraron ante mí las maravillas del mundo submarino. Nadé bajo el mar como si estuviese volando por los cielos, respiraba sin ni siquiera llegar a plantearme cómo podía hacerlo. Nunca antes había experimentado aquella sensación de bienestar. Al fin todo estaba bien.

Sr. Koffer

martes, 12 de abril de 2011

Work in progress

De las 249 páginas en word que escribí ya tengo 58 pasadas a limpio y en perfecta sintonía con la historia. Sobre el proceso os hablé en alguna otra ocasión pero me gustaría plasmarlo aquí para poder rescatarlo en adelante, como siempre: 1)Primero escribes todo lo que puedas, aunque sean cosas inconexas o fuera de la historia, da igual, lo importante es fluir... y casi diría que si se puede prescindir de reparar en las faltas de ortografía mejor que mejor.


2) en segundo lugar corriges las faltas (yo acostumbro a imprimir todo el texto y lo corrijo con bolígrafo rojo como si fuera un examen) procurando arreglar la composición en la oraciones. Deben tenerse en cuenta sobre todo las formas singulares de acentuación.


3) cuando has hecho lo anterior, el tercer punto sería pasar a limpio (con el ordenador) las faltas corregidas mientras vas creando una estructura sólida que pueda garantizar la lectura fluida y que a la vez sepa generar interés manteniendo un poco el suspense o desarrollando opiniones controvertidas e intrigantes.


4) el cuarto punto es el definitivo, y consiste en leer tu libro para comprobar qué te parece el resultado final. Sobre el último punto quería yo hablar, es duro tener que hacer de crítico sobre tu propia obra pues estás tan harto de leerla que es difícil rescatar la frescura de lo original (es tu obra, te la sabes casi de memoria) con lo que, cuando uno se enfrenta a dicho resultado final, puede llegar a pensar que se trata de un libro aburrido e insulso. Luego está el nivel de exigencia, evidentemente esperamos que la creación cumpla con todas nuestras expectativas… y claro, tal como si fuese un hijo podríamos estar exigiéndole demasiado.


Creo que la mejor manera de enfocarlo es pedir únicamente que nuestro nuevo libro sea mejor que el anterior. Con eso basta. Olvidad la quimera de la creación perfecta, de hecho es mucho más frustrante que el texto pase completamente inadvertido cuando hemos tratado de invertir todo nuestro potencial en él. Suficiente con ir haciendo, tratando siempre de mejorar respecto a lo que ya se hizo en su día.


Por el momento, el resultado de mi libro me satisface, y eso ya es mucho decir.


Kafka apenas escribió 200 páginas durante toda su vida pero, tal vez sea porque se pierde con la traducción, a mí la verdad es que me parece que está sobre valorado (overrated)


Aún hay muchos campos por explorar, sobre todo si sabemos alejarnos de lo común, en ello reside el Grial de una obra llamativa.


Sr. Koffer

lunes, 28 de marzo de 2011

Motivos

Hace ya unos meses me recomendaron un libro, estuve hablando con un colega acerca del texto que ando escribiendo y a razón de lo que le expliqué él lo mencionó y me prometió que ya me lo dejaría. Pues bien, así fue. Semanas después me dispuse a leerlo, concretamente ayer por la noche; lejos de ser un superventas este libro (o por qué no decirlo: cuaderno de caligrafía) se encuentra en el mercado y la gente lo compra. 130 páginas, contenido pésimo-nefasto, supuestamente de humor, con unas anécdotas trilladísimas y con un tamaño de letra tan grande que, os lo prometo, me duele a la vista. Eso sí, si tú te lees la ficha del artista y la descripción de la obra te da la sensación de que tienes entre manos un manuscrito excelente... nada más lejos de la realidad, pues cualquier cosa buena que se pueda decir del mismo es un engaño al más puro estilo de los anuncios de teletienda. Y a todo esto no pienso mencionar ni el título ni el nombre del autor, simplemente por cortesía... pues respeto no me merece ninguno, más que nada por ser cómplice de la estafa. Así pues, leí del tirón hasta la página 41 y a partir de ahí me estaba aburriendo tanto que decidí ir saltando los capítulos como aquel quien ojea un periódico y tan solo lee lo que le interesa según los titulares. Pues bien, digamos que si lo hubiese pagado con mi dinero cogería la dichosa obra por una esquina y a modo de estrella ninja lo hubiese clavado con un tiro limpio, de tres puntos y sin tocar el aro, en el cubo de la basura para no volverlo a ver nunca más. Y continúo remarcándolo: esa mierda se vende y está en el mercado literario. Recientemente comencé a leer otro trabajo que me recomendaron, recuerdo que en este caso también me lo iban a prestar pero esta vez ya con ánimo de regalármelo... y debo decir que no me extraña, cuando iba por la mitad lo encontré tan soporífero que me prometí a mí mismo que no trataría ni de acabarlo, y no por despecho sino por ser práctico, ya que de lo contrario cada vez que viese el lomo de esa obra en mi estantería recordaría el tan preciado tiempo que hubiese perdido tratando de terminarlo y me pondría de mala hostia. Qué poca falta me hace. En esta ocasión se trataba de una obra de segunda de un escritor que actualmente goza de bastante fama a nivel nacional, digamos que, a mi entender, injustificada... pero eso ya cada uno con sus gustos. Y en definitivas cuentas, leer me devuelve la ilusión, sobretodo al descubrir que lo que pasa por mis manos se me queda pequeño, eso es porque hay nivel. Lo único que debo hacer es no abandonar, pues yo mismo, por exigente, hago trizas mi material, aunque en comparación con esas mierdas que leo podría decirse que es verdaderamente bueno. Una vez terminada la corrección procedo a pasar a limpio el texto, lo próximo será crear una buena composición, una que a mí me convenza y, de ser posible, que permita leerlo una y otra vez sin que por ello me produzca pereza. Eso debería ser un buen libro y es lo que, una vez más, quiero llegar a escribir. Ánimo.