jueves, 26 de marzo de 2009

Leche hirviendo para la magdalena de Proust

Tal y como sucedió con Trigonometría del amor me encuentro nuevamente desembarcando en bahías que ya habían sido exploradas en el pasado. Ayer leía un artículo sobre el novelista Francés Marcel Proust y su obra En busca del tiempo perdido; una vez más vuelvo a ser sorprendido ante las coincidencias.

Mientras escribía mi propia Teoría Triangular en el ensayo Trigonometría conocí la existencia de la Teoría triangular del amor de Stenberg, lo que me llevó a detenerme para estudiarla antes de proseguir. Una vez revisado su trabajo descubrí con entusiasmo una importante errata dentro de su composición que motivó la continuidad de mi tesis en pos de esclarecer el legado del doctor Stenberg contrastándolo con el contenido de la extraña ensoñación que terminó induciéndome a la escritura. Bien pues, ayer de madrugada me distraía leyendo reseñas de escritores cuando topé con El tiempo perdido.

Tal y como lo describe, la obra se adentra en la memoria del narrador y sus recuerdos, consta de siete partes, busca evocación sensorial, habla de las sexualidades tabú y pretende abarcar la realidad del protagonista en todas sus posibles percepciones. Quien ha leido Klaüs Zayin y las siete formas del amor no podría encontrar una sinopsis más escueta y acertada para el mismo. Por lo visto la obra de Proust continua siendo inclasificable dentro de un género literario específico, esa es también la conclusión a la que había llegado cuando estuve informándome de las actuales corrientes literarias ¿A qué genero pertenece el texto? ¿Es un relato de ficción? ¿Un ensayo tal vez?

Trigonometría del amor lo clasifiqué como ensayo pese a que resulta que nunca lo fue; se supone que en los ensayos uno no expone su tesis abiertamente, o por lo menos eso me han comentado al respecto. Para que sea un verdadero ensayo se debe desarrollar una idea a través divagar entorno a ella. Entonces no sé hasta que punto se puede considerar o no como tal.

Realidad fantástica, es la única descripción que podría etiquetar la novela acertadamente durante todo el escrito. Un calificativo similar fue empleado para definir Cien años de soledad de García Marquez.

Atentos a la siguiente afirmación que encontré en Wikipedia sobre Proust:

"Su estilo es muy especial y se compone de frases muy largas que resultan extrañas en francés, y para las que es necesario tomar aliento si se quiere llegar al punto sin ahogarse. Sus contemporáneos aseguran que de hecho se trataba prácticamente del modo en el que el autor hablaba, lo que también resulta paradójico si se tiene en cuenta que Proust era asmático. Sus extensas frases recuerdan el ritmo lento de la respiración del asmático"


Un último apunte, el episodio de la Magdalena convertida en el símbolo Proustiano puede ser equiparable al vaso de leche hirviendo de los desayunos del joven Klaüs. Tal vez en su camino el tiempo no sea perdido.

K.M. Koffer http://www.klauszayin.com/

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