jueves, 23 de abril de 2009

Lectura inútil (chapter 1)

En mi post del lunes comenté algo acerca de la colección Crepúsculo, mira tú por dónde que ayer mientras cenaba tenía el televisor encendido y durante el espacio de publicidad anunciaron el DVD de la película. ¡Ya me extrañaba a mí que de repente apareciesen tantos libros de la misma escritora! y es que imagino que, aprovechando el tirón del metraje, a alguien se le habrá ocurrido la genial idea de publicar la obra completa, algo así como lo que sucedió con Las crónicas de Narnia y demás lecturas improductivas.

Hoy voy a escribir acerca de esas lecturas que yo considero inútiles ¡Oh, sí! qué desalmado soy; teniendo en cuenta que aún no he publicado ningún libro y que no he dado pruebas concluyentes de que Klaüs Zayin y las siete formas del amor pudiera ser una novela maravillosa debería evitar ser tan osado como para criticar la obra de los demás... pero no lo voy a hacer ¡qué hostias!
Es tan sencillo como que no me interesa que me entretengan, es decir, las novelas que yo considero inútiles son aquellas que no me aportan nada salvo perder el tiempo, algo así como si estuviese viendo series de médicos, forenses o criminólogos durante horas.

... la muerte se parece a ver la televisión decían los Siniestro Total; completamente cierto y aplicable a estas formas de lectura. Me vengo a referir que paso de consumir mi existencia tirando las horas muertas con la nariz entre las hojas de un libro cuyo contenido resulta inservible y carente de fondo alguno.

Entonces cambiaré la pregunta: ¿De qué va? (refiriendose a la novela) Por esta otra: ¿Para qué coño me sirve?

Una lectura inútil sirve para: entretenerme, ayudarme por las noches a que me quede dormido, hacer un trabajo para el colegio, darme la sensación de que no he abandonado el hábito de leer, contarme más detalles acerca de una película que ya he visto, otorgarme la posibilidad de decir "sí, lo he leido" para poder dar cuentas con conocimiento de causa delante de los demás, acumular un volumen más de un mismo autor en la estantería o hacerle un favor a quien me regaló un libro que no me interesaba.

Lo único que se puede aprovechar de este tipo de lectura suele ser la gramática, muy trabajada en alguno de los casos, o utilizar las palabras poco frecuentes que haya incluido el escritor para incorporarlas en nuestro trabajo. Años atrás por lo menos los temas nos resultaban originales; actualmente hemos absorbido tal contenido de obras clásicas en las series de TV, dibujos animados, tebeos e incluso en los videojuegos que, cuando ya te han expuesto la idea más de una vez, termina perdiéndose el interés por completo.

Industria del entretenimiento = muerte del desarrollo personal.

Necesito tener la certeza de que el contenido en los libros que leo lo utilizo para algo.

(continúa en el próximo post)

K.M. Koffer www.klauszayin.com

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