(No es cierto que la tostada caiga siempre del lado de la mantequilla)
Así es, una de las pestes más comúnmente extendidas en el siglo XXI es la tan venerada Ley de Murphy cuyo nombre me he tomado la molestia de rebautizar como la Ley de mierda para los perdedores. Esta “ley" es empleada para dar respaldo a las teorías negativistas de la gente que nunca tiene suficiente con media botella, aquellos que disfrutan contagiando al resto de la sociedad con su abatimiento cotidiano sin conocer la repercusión y el daño que inflingen con el mismo. Deben saber que hay otras personas en el hemisferio sur que se mueren de hambre mientras ellos se lamentan por no saber colgar un jodido cuadro. ¡Basta ya de plañideras desmañadas! Lo único que consiguen con sus lloriqueos es engendrar desánimo en la población saludable y productiva.
Tostadas, probabilidad y supersticiones:
Cada vez que desayunemos tostadas con mantequilla en nuestro bello planeta tierra cabe la posibilidad de que estas se nos caigan al suelo debido a que existe un principio terrestre fundamental llamado fuerza gravitatoria que se encarga de hacer que las cosas que se nos caen de las manos vayan a parar siempre a la altura de nuestros pies. Teniendo en cuenta que la superstición es una ciencia empleada frecuentemente para engañar a los paletos, y haciendo uso de la probabilidad, nos damos cuenta de que en cuanto una tostada con mantequilla se precipita sólo tiene entre sus posibilidades dos formas lógicas de aterrizar:
- Por el lado donde la hemos untado.
- Por el lado donde no la hemos untado.
El caso es que una vez se ha escurrido del plato dicha tostada se verá afectada por esta probabilidad en la que no interviene para nada la Ley de mierda para los perdedores; de la misma manera que puede caer por el lado untado también podrá hacerlo por el lado en el que no lo está.
¿Cae la tostada alguna vez por el lado donde no está la mantequilla?
Por supuesto, tiene tantas posibilidades de hacerlo como de caer por el lado contrario. Lo que sucede es que el ser humano no le presta la más mínima importancia al hecho de que esto suceda, quiero decir que si la tostada no aterriza sobre las baldosas por el lado en el que fue untada sencillamente se recoge y se devuelve al plato; muy pocos caeran en la cuenta de alegrarse por la suerte que han tenido esta vez y si lo hacen con toda seguridad terminarán olvidándolo poco después, puesto que nadie llega a la oficina contándoles a sus compañeros: "¿Sabéis? hoy se me cayó la tostada por el reverso de la mantequilla y me la he podido comer. Estoy super contento".
Por desgracia, para que pueda existir un final feliz tambien tiene que haber uno negativo como contraste, este sería el caso en el que nuestra tostada caería contra el suelo del lado de la mantequilla. También quiero hacer hincapié en este concepto del contraste positivo/negativo pues si la tostada no estuviese untada por ninguno de sus lados el hecho de que se nos cayese no tendría trascendencia alguna, sencillamente si da la casualidad de que el suelo está limpio (o ni eso) la recuperaríamos y ya está.
¿Qué hacer cuando la tostada se nos cae al suelo por el lado untado?
Lo primero protestar, luego podemos insultar a la tostada y a la puta madre que la parió por haberse resbalado y haber caído contra el suelo emitiendo ese ¡plof! que suena tan frustrante; también podemos patearla para descargar sobre ella toda nuestra ira, pero lo que debemos evitar a toda costa es tratar de consolarnos evocando la Ley de mierda para los perdedores. La casualidad ha querido que desgraciadamente esta vez la tostada caiga del lado untado pero... ¿y las veces que cae del lado sin untar? ¿acaso no cuentan? Seguro que nunca habían reparado en este detalle; así es, la LMP es una artimaña que utiliza el conjunto de la sociedad para corromper y desestabilizar nuestro amor propio, trata de hacernos creer a cada uno de nosotros que pertenecemos a la índole de desgarbados a los que les persigue la mala suerte allí donde van y que somos incapaces de hacer nada del derecho. ¡Y una mierda! ¡Yo no soy un perdedor patoso! si se me cayó la tostada al suelo pues me jodo y me hago otra, pero no va a venir ningun imbécil a decirme que era su destino caer del lado de la mantequilla porque él sabe que no es así.
Atención, el siguiente espacio está infestado de palabras malsonantes (abstenerse las personas sensibles)
¡Ni Murphys ni putas en mobilette! ¡Que coño más dará una puta tostada! ¡Que le den por el culo a Murphy y a sus putos lloriqueos de mierda!
Fin del espacio malsonante
En definitivas cuentas la LMP es un engaño, un sutil aritficio para derruir nuestra más sincera actitud de positividad ante una vida que vivimos siendo unos verdaderos privilegiados ¿No lo crees así? Pues mira a tu alrededor y compárate con esa gente que sufre tantas miserias... tú sabes que no hay que irse muy lejos. Tienes más suerte de la que crees, de lo contrario ni siquiera estarías leyendo esto.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
Así es, una de las pestes más comúnmente extendidas en el siglo XXI es la tan venerada Ley de Murphy cuyo nombre me he tomado la molestia de rebautizar como la Ley de mierda para los perdedores. Esta “ley" es empleada para dar respaldo a las teorías negativistas de la gente que nunca tiene suficiente con media botella, aquellos que disfrutan contagiando al resto de la sociedad con su abatimiento cotidiano sin conocer la repercusión y el daño que inflingen con el mismo. Deben saber que hay otras personas en el hemisferio sur que se mueren de hambre mientras ellos se lamentan por no saber colgar un jodido cuadro. ¡Basta ya de plañideras desmañadas! Lo único que consiguen con sus lloriqueos es engendrar desánimo en la población saludable y productiva.
Tostadas, probabilidad y supersticiones:
Cada vez que desayunemos tostadas con mantequilla en nuestro bello planeta tierra cabe la posibilidad de que estas se nos caigan al suelo debido a que existe un principio terrestre fundamental llamado fuerza gravitatoria que se encarga de hacer que las cosas que se nos caen de las manos vayan a parar siempre a la altura de nuestros pies. Teniendo en cuenta que la superstición es una ciencia empleada frecuentemente para engañar a los paletos, y haciendo uso de la probabilidad, nos damos cuenta de que en cuanto una tostada con mantequilla se precipita sólo tiene entre sus posibilidades dos formas lógicas de aterrizar:
- Por el lado donde la hemos untado.
- Por el lado donde no la hemos untado.
El caso es que una vez se ha escurrido del plato dicha tostada se verá afectada por esta probabilidad en la que no interviene para nada la Ley de mierda para los perdedores; de la misma manera que puede caer por el lado untado también podrá hacerlo por el lado en el que no lo está.
¿Cae la tostada alguna vez por el lado donde no está la mantequilla?
Por supuesto, tiene tantas posibilidades de hacerlo como de caer por el lado contrario. Lo que sucede es que el ser humano no le presta la más mínima importancia al hecho de que esto suceda, quiero decir que si la tostada no aterriza sobre las baldosas por el lado en el que fue untada sencillamente se recoge y se devuelve al plato; muy pocos caeran en la cuenta de alegrarse por la suerte que han tenido esta vez y si lo hacen con toda seguridad terminarán olvidándolo poco después, puesto que nadie llega a la oficina contándoles a sus compañeros: "¿Sabéis? hoy se me cayó la tostada por el reverso de la mantequilla y me la he podido comer. Estoy super contento".
Por desgracia, para que pueda existir un final feliz tambien tiene que haber uno negativo como contraste, este sería el caso en el que nuestra tostada caería contra el suelo del lado de la mantequilla. También quiero hacer hincapié en este concepto del contraste positivo/negativo pues si la tostada no estuviese untada por ninguno de sus lados el hecho de que se nos cayese no tendría trascendencia alguna, sencillamente si da la casualidad de que el suelo está limpio (o ni eso) la recuperaríamos y ya está.
¿Qué hacer cuando la tostada se nos cae al suelo por el lado untado?
Lo primero protestar, luego podemos insultar a la tostada y a la puta madre que la parió por haberse resbalado y haber caído contra el suelo emitiendo ese ¡plof! que suena tan frustrante; también podemos patearla para descargar sobre ella toda nuestra ira, pero lo que debemos evitar a toda costa es tratar de consolarnos evocando la Ley de mierda para los perdedores. La casualidad ha querido que desgraciadamente esta vez la tostada caiga del lado untado pero... ¿y las veces que cae del lado sin untar? ¿acaso no cuentan? Seguro que nunca habían reparado en este detalle; así es, la LMP es una artimaña que utiliza el conjunto de la sociedad para corromper y desestabilizar nuestro amor propio, trata de hacernos creer a cada uno de nosotros que pertenecemos a la índole de desgarbados a los que les persigue la mala suerte allí donde van y que somos incapaces de hacer nada del derecho. ¡Y una mierda! ¡Yo no soy un perdedor patoso! si se me cayó la tostada al suelo pues me jodo y me hago otra, pero no va a venir ningun imbécil a decirme que era su destino caer del lado de la mantequilla porque él sabe que no es así.
Atención, el siguiente espacio está infestado de palabras malsonantes (abstenerse las personas sensibles)
¡Ni Murphys ni putas en mobilette! ¡Que coño más dará una puta tostada! ¡Que le den por el culo a Murphy y a sus putos lloriqueos de mierda!
Fin del espacio malsonante
En definitivas cuentas la LMP es un engaño, un sutil aritficio para derruir nuestra más sincera actitud de positividad ante una vida que vivimos siendo unos verdaderos privilegiados ¿No lo crees así? Pues mira a tu alrededor y compárate con esa gente que sufre tantas miserias... tú sabes que no hay que irse muy lejos. Tienes más suerte de la que crees, de lo contrario ni siquiera estarías leyendo esto.
K.M. Koffer www.klauszayin.com

Hoy os dejo este presente: se trata de un texto que escribí hace tiempo en pleno hervor sanguineo. Espero que os guste.
ResponderEliminarGuardame un ejemplar del libro. Así me lo das y de paso nos vemos.
ResponderEliminarAh soy Quique
Eh Quique! descuida que no confío precisamente en colocar los 50 ejemplares de la primera edición, así que seguro que tendrás oportunidad de comprarme los que quieras. Te agradezco el interés, la pasta que saque de vender los 50 libros la invertiré en la siguiente tirada.
ResponderEliminarUn coche va a 80 km hora por la c32, pasa por encima de una plancha de metal que a saber como llego allí, esta se eleva y sale disprada hacia atrás, lo siguiente que paso es que atravesó un coche decapitando literalmente a un joven. Eso es mala suerte, es destino, y ahi nadie aplica la ley de Murphy o "LPM", imaginaros, "la plancha siempre pasa entre la boca y los hombros". Es más serio de lo que parece. La ley de murphy no esta tan valorada solo es una forma de expresar que se ha enido un poco de mala suerte con tono de ironia y gracia, no hay que tomarselo tan a pecho, ya que tus sentimientos de ira te controlan. Firmado: Edi Murfi
ResponderEliminarTe entiendo, pero no comparto tu opinión. Bajo mi criterio, Ley de Murphy y mala suerte no pueden ir de la mano pues como tú bien dices no se puede generalizar. No todas las planchas que caigan en la C32 decapitarán a alguien ¿no? ¿o sí?
ResponderEliminarEso que ellos llaman Ley de Murphy es una manera conformista de paliar el golpe ante las consecuencias adversas, escudándose en que lo lógico y lo habitual es que éstas siempre salgan mal por sistema.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.
Eso es precisamente lo que aborrezco.
La fortuna será buena o mala atendiendo a nuestro criterio y la situación, pues puede que esa plancha que se convirtió en una trampa mortal decapitase a un peligroso rapist-pederasta que huía de la policía; así que considero relativas la positividad/negatividad de las consecuencias derivadas.
¿Y si no era mantequilla, que era veneno? Mira tu por donde que te ha salvado el que se te cayera al suelo... vaya vaya...
En definitivas cuentas:
La suerte no tiene nada que ver con que los CENIZOS se escuden en eso que ellos llaman la ley de Murphy. Gracias a su LEY están poniendo de moda el ser un inútil.
QUE NO COPÓON ¡Que es basura! ¡Dogmas! Seguro que también creen que van a ir al cielo, ¿a quién iban a encontrar allí? ¿a Sigourney Weaver?
Por cierto, soy un maleducado, ¡Gracias por tu comentario! siempre vienen bien los puntos de vista diferentes.
ResponderEliminarNo eres el primero/a que me rebate el texto, me han dicho al respecto que si la mantequilla pesa más y por eso se cae de ese lado, que si las tostadas pesan poco y no se qué...
Lo que más me gusta del post es que no deja indiferente, y el hecho de que se haya escrito con un lenguaje drástico hace que despierte en quien lo lee ganas de expresar su propia opinión. ¿a que mola?