Ya sé que el título suena un tanto exagerado pero la verdad es que he vivido un fin de semana bastante atípico en el que, entre otras cosas, he tenido oportunidad de cumplir con el objetivo que me propuse. Ya estoy de vuelta en la oficina y es como si el espacio de tiempo que ha transcurrido entre el viernes pasado y el día de hoy hubiese sido tan solo de unas cuantas horas. He vivido recluído por culpa de mi propia obsesión aunque ahora me encuentro sosegado gracias a la placentera sensación que otorga el deber terminado.
Tal y como os comentaba en el post anterior, el viernes día 12 de junio me trasladé a casa de mis padres para poder usar su ordenador y retomé las correcciones a eso de las 23:00. Había comprado una Coca cola de dos litros al salir del cursillo de la cual estuve bebiendo durante toda la noche, normalmente la aborrezco pero me vino muy bien para no quedarme sopa ya que el café como está caliente me deja más fritango si cabe.
No cené, me acosté a las 4:20 y me desperté a las 8:15 para poder seguir. Terminé de leer el libro el sábado a las 14:00, acto seguido comencé a pasar a limpio las correcciones; no comí y me dieron las 19:00 cuando decidí abandonar la labor por unos momentos para vivir un rato en la verdadera realidad pues durante las últimas veinte horas ésta había sido para mí el claustro dentro de las páginas de mi novela que leí en una habitación con la persiana echada, a la luz del monitor y el candor del flexo. Fue terrible, como si hubiese estado preso.
El sábado cené y eso fue todo lo que había comido desde el viernes al mediodía, a las 22:30 de la segunda etapa me puse de nuevo con el ordenador y fue a las 4:30 aprox. de la mañana cuando terminé por fin. Ya podía creérmelo.
Después me pegué unas cuantas horas modificando el texto para así poder presentar los originales al certamen del premio Planeta, tenía que cambiar el formato para que fuese A4 con todo el escrito a doble espacio con lo cual aún estuve hasta las 6:20 y luego ya me puse a imprimir los tronchos. Me quedé sin papel; a las 8:00 volví a casa para llevar a mi novia al trabajo (sí, en domingo) y conseguí un paquete de folios para poder sacar por la impresora lo que faltaba. Me he ahorrado la pasta de la copistería, al final lo imprimí todo en casa.
A las 10:30 estaba de vuelta con los folios y pude hacer la segunda copia del original, luego escribí la carta que te piden presentar con tus datos y también adjunté un par de hojas con una breve explicación sobre el libro y tal. Crucé la meta a las 14:00 del domingo sin haber dormido nada desde el día anterior. Hoy, claro está, tengo la cara como un muerto. Incluso ayer cuando me miraba en el espejo tenía la misma sensación que uno tiene cuando sale de fiesta y se vé demacrado, con todos los poros de la cara perfectamente perfilados y ese color de piel tan enfermizo. Jórror (en inglés)
Pero bueno, aquí tengo mi sobre con sendos originales que esta misma tarde sin falta tengo que enviar a la editorial Planeta si pretendo que me los acepten. Hoy precisamente es el último día del plazo.
En resumen:
Dos tandas, una de 20 y la otra de 15 horas de escritura non-stop. En total 35 horas del fin de semana dedicadas al libro. Ha sido como una jornada semanal de trabajo completa en menos de tres días.
En los próximos posts os explicaré los detalles del proceso que sean más interesantes.
Un apunte para el final:
El viernes, justo antes de salir del cursillo y ponerme por la labor, cogí este panfleto del que me he servido para motivarme durante el transcurso de mi particular travesía por el desierto literario:
Tal y como os comentaba en el post anterior, el viernes día 12 de junio me trasladé a casa de mis padres para poder usar su ordenador y retomé las correcciones a eso de las 23:00. Había comprado una Coca cola de dos litros al salir del cursillo de la cual estuve bebiendo durante toda la noche, normalmente la aborrezco pero me vino muy bien para no quedarme sopa ya que el café como está caliente me deja más fritango si cabe.
No cené, me acosté a las 4:20 y me desperté a las 8:15 para poder seguir. Terminé de leer el libro el sábado a las 14:00, acto seguido comencé a pasar a limpio las correcciones; no comí y me dieron las 19:00 cuando decidí abandonar la labor por unos momentos para vivir un rato en la verdadera realidad pues durante las últimas veinte horas ésta había sido para mí el claustro dentro de las páginas de mi novela que leí en una habitación con la persiana echada, a la luz del monitor y el candor del flexo. Fue terrible, como si hubiese estado preso.
El sábado cené y eso fue todo lo que había comido desde el viernes al mediodía, a las 22:30 de la segunda etapa me puse de nuevo con el ordenador y fue a las 4:30 aprox. de la mañana cuando terminé por fin. Ya podía creérmelo.
Después me pegué unas cuantas horas modificando el texto para así poder presentar los originales al certamen del premio Planeta, tenía que cambiar el formato para que fuese A4 con todo el escrito a doble espacio con lo cual aún estuve hasta las 6:20 y luego ya me puse a imprimir los tronchos. Me quedé sin papel; a las 8:00 volví a casa para llevar a mi novia al trabajo (sí, en domingo) y conseguí un paquete de folios para poder sacar por la impresora lo que faltaba. Me he ahorrado la pasta de la copistería, al final lo imprimí todo en casa.
A las 10:30 estaba de vuelta con los folios y pude hacer la segunda copia del original, luego escribí la carta que te piden presentar con tus datos y también adjunté un par de hojas con una breve explicación sobre el libro y tal. Crucé la meta a las 14:00 del domingo sin haber dormido nada desde el día anterior. Hoy, claro está, tengo la cara como un muerto. Incluso ayer cuando me miraba en el espejo tenía la misma sensación que uno tiene cuando sale de fiesta y se vé demacrado, con todos los poros de la cara perfectamente perfilados y ese color de piel tan enfermizo. Jórror (en inglés)
Pero bueno, aquí tengo mi sobre con sendos originales que esta misma tarde sin falta tengo que enviar a la editorial Planeta si pretendo que me los acepten. Hoy precisamente es el último día del plazo.
En resumen:
Dos tandas, una de 20 y la otra de 15 horas de escritura non-stop. En total 35 horas del fin de semana dedicadas al libro. Ha sido como una jornada semanal de trabajo completa en menos de tres días.
En los próximos posts os explicaré los detalles del proceso que sean más interesantes.
Un apunte para el final:
El viernes, justo antes de salir del cursillo y ponerme por la labor, cogí este panfleto del que me he servido para motivarme durante el transcurso de mi particular travesía por el desierto literario:

Da un poco de grima, pero le encontré un sentido que me ha estado alentando en mi quehacer. Sigo pensando que la pava se parece a Angelina Jolie, la peña dice que no... debo tener la vista atrofiada.
Ha valido la pena, el libro ha quedado perfecto.
K.M. Koffer www.klauszayin.com

Io te iba a preguntar "Q hace angelina jolie ahi?" xD
ResponderEliminar¿A que sí? parece como si fuese una foto de ella en los años ochenta, con el pelo a lo Cindy Lauper. No nos pueden engañar.
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