martes, 1 de septiembre de 2009

Con sigilo (La entrada nº 100)

La anaranjada luz que proyecta el flexo sobre la mesa del escritorio quiebra la oscuridad en la habitación de estudio donde vive el sr. Koffer. El aroma que envuelve la escena es claramente de libro antiguo, hace frío y por lo que parece él no se ha percatado aún de que acabáis de entrar. Ahora os da la espalda, pero eso no significa que no seáis bien recibidos. Al contrario. ¡Shhh! se respira una apacible calma que invita a guardar silencio, por su postura podemos intuir que nuestro anfitrión se halla abstraido en la lectura, como es costumbre. Acerquémonos un poco más, dejad vuestros zapatos junto a la entrada, el suelo es de madera y sentiréis un confortable tacto bajo los pies. El clima es fresco, pero agradable, pues no se advierte humedad. Vamos a ver, ¿qué se trae esta vez el sr. Koffer entre manos?... A su izquierda, y sobre la mesa, están los libros que probablemente leyó durante el verano. A su derecha y bajo la cálida luz del flexo se encuentran los primeros capítulos de la segunda parte de su obra Klaüs Zayin y las siete formas del amor. Comienza a escucharse su respiración en medio del silencio que alberga toda la estancia. El sr. Koffer exhala débilmente por la boca tal como si tratase de susurrar lo que está leyendo. Muy despacio su dedo índice acompaña los parrafos a medida que va avanzando. Ahora sabe que acabáis de llegar, se apremia por terminar la página en la que se encuentra para así no perder el hilo. En cuanto acaba se detiene y vuelve la vista para saludaros.

Sr. Koffer: ¡Hola otra vez!

Vosotros: ¡Eh Koffer! ¿A qué te dedicas?

Sr. K: Ya véis, como siempre... enmimismado con la novela y apunto de comenzar con la segunda parte.

Vos: ¿Cuándo la comenzarás?

Sr. K: Comezaré en octubre, cuando haya terminado con las clases que hago fuera de las horas de trabajo y tenga tiempo otra vez para volver cómodamente a la escritura. Mientras, leeré el material que tengo y lo ordenaré para ir pergeñando el desarrollo de la historia que trataré de contar en adelante, va a ser arriesgado puesto que la linea argumental no me resultará tan fácil de organizar como en el primer volumen.

Vos: ¿De qué va el segundo libro?

Sr. K: Sobre la pubertad, un tema tan interesante como escabroso. Nunca he encontrado una lectura que refleje la realidad de la misma. Cuando en el colegio leí El lazarillo de Tormes esperaba encontrar detalles sobre la adolescencia del protagonista... pero nada, por lo que pude comprobar esto fue obviado en contra de mis espectativas. ¿También hacía milagros Jesus cuando era adolescente? ¿algo así como Teen-Wolf? ¿Dónde queda registrada la verdadera adolescencia de las personas? Quien la ha vivido sabe que para nada es un High-school Musical... He ahí mi cometido para la segunda entrega: Trataré de no censurarme ni un ápice sobre cuanto pueda contar acerca de la pubertad tal como yo la conozco, una colección de anecdotas divertidas sobre una adolescencia nefasta.

Vos: Y... ¿Para cuando lo tendrás?

Sr. K: Necesito tiempo, el anterior tardé algo así como unos seis meses en terminarlo. Para cuando acabe con este ni siquiera recordaréis qué tenía de bueno el anterior. Lo lamento.

Vos: Bueno, pues ya está... cuando lo tengas nos das un toque.

Sr. K: Claro que sí. Me alegro de volver a veros. Cerrad la puerta cuando salgáis. Estaré una temporada recluido para poder continuar con la escritura así que puede que no encontréis demasiada actividad en el Blog. Aun así seguís teniendo la posibilidad de escribir a mi correo, como siempre.

Volved cuando queráis.

K.M. Koffer www.klauszayin.com

2 comentarios:

  1. Ejem... ¿Oiga?
    ¿Señor Koffer?
    ¿Señor Koffer, me está oyendo?
    He dejado las playeras en la entrada como aconsejó; creo haber hecho lo correcto, supongo.
    Ah, veo menos ojeras bajo esos pícaros y redondeados ojos que cuando me fui.
    Bueno, quería decirle primeramente, feliz regreso, y espero que los días estivales hayan sido de provecho para usted y los suyos.
    ¡Ah, por cierto!, interesante la ambientación en la que le encuentro, custodiado entre libros y sus apuntes más inmediatos, y que según manifiesta verán la luz una vez estén buenamente ordenados; interesante, repito; creí por un instante haber traspasado la puerta equivocada, y pensé estar viendo la guarida de algún alquimista a punto de fusionar la incolora mezcla de elementos.

    El tiempo que he dedicado a Klaüs estas vacaciones me ha llevado hasta la página 174. No quiero aventurar nada, aunque imagino y dada la sucesión de acontecimientos, por lo que he podido leer, de que se trata de una vida que me suena bastante afín con la de cualquier muchacho de los años ochenta o noventa; yo me he sentido identificado en algunas situaciones, cambiando eso sí, la época.
    La historia está llevada con mucha sencillez; esto lleva la ventaja de poder leerse con claridad y por consiguiente se hace amena, aunque hecho en falta momentos significativos en bastantes capítulos, esto le resta a la historia el punto de enganche por el que volver a retomar el libro; eso no quiere decir que sea aburrido. Acuérdese de los tres bajones de intensidad de los que hablamos, si esto hubiera ocurrido aparcaría el libro definitivamente, y no es el caso.
    La primera parte, La Trigonometría del Amor, es intrincada y no sabría cómo definirla; estoy poco ducho en esta materia, aunque comparto bastante muchos de los ejemplos. Choca, bien es cierto y de alguna manera con la segunda parte del libro. Una vez leído, yo pensé que la primera parte estaba descrita por un profesor, y la segunda la experiencia llevada a la vida misma por el propio alumno... en este caso Klaüs, plasmando su niñez, incluso lo que ocurre en la obra parece escrito por él mismo. Quiero pensar que buscaba un resultado así.
    También juega con la primera persona y la tercera con mucha facilidad, a veces tiende a confundir, pero en el menor de los casos, ya que tanto habla el narrador como el muchacho bajo pensamientos; en estos casos me ha llevado a repasar varias veces lo leído.
    Lo que realmente me ha llamado la atención es que "para nada" imaginé una historia así. Pensé que se trataba de una novela de misterio, terror quizá, pero nunca la historia sencilla de un muchacho y sus corredurías por el colegio con sus amigos. A veces, las novelas frescas y espontáneas, naturales como la vida en sí, son las que más enriquecen.
    En fin, seguiré con la lectura hasta el final para saber el devenir del pobre Klaüs.
    Me alegra que pronto empiece con la segunda parte; escribir estimula el espíritu, eso es lo importante.
    Lo dicho, feliz regreso.
    MiánRos

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  2. Hola Miguel! por mi parte también hice los deberes y estuve leyendo tu novela durante el verano.

    El próximo comentario que haga en tu blog será para hablarte sobre ella.

    Un saludo, y gracias por dedicarme tu tiempo, como siempre.

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