lunes, 12 de abril de 2010

IN FLIGHT CZECH - volumen yetna (1) [parte 3 de 3]

Por cierto, qué mal educado que soy, se nota que tengo sangre españelsku, que a estas alturas no lo he comentado aún pero debería hablar de mis compañeros de viaje ¿verdad? bueno pues a Prague fuimos siete, el 57’14% eran de Sant Cugat y el resto de pueblos aledaños tan dispares como Cerdanyola del Vallès, L’Hospitalet o Ripollet (me sigo sintiendo de Ripollet, aún no he aceptado completamente mi nueva nacionalidad Cerdanyolense, es que el alcalde me caía muy mal). Total que mis compañeras de vuelo y de habitación fueron:

-Cristine Keeler











-Neus Asensi








Y aquí estoy yo, abarcando a sendos bellezones. Para todo aquel que se pregunte o conjeture si llegamos a jugar a ‘Vicky Cristina Barcelona’, o si me dedicaba a olfatear sus bragas cuando ellas estaban en la ducha o si les lamía los pies mientras estaban durmiendo ya les digo ahora que todo eso que sucede en sus depravadas mentes jamás llegó a acontecer. Yo me comporté como el perfecto caballero que soy, un eunuco compañero de habitación que permaneció asexuado y asequible durante todo el viaje, salvando la mañana del domingo, que me desperté con mi virilidad acentuada y tuve que purgar el radiador antes de que mis acompañantes pudiesen dar cuenta de ello; pero a excepción de dicho contratiempo he sobrevivido siendo una más, así que eramos como las Supremas de Móstoles pero sin fiesta del pijama.

Al llegar al hotel pude poner en práctica mis recién adquiridas clases de iniciación al checo, la semana anterior me había bajado un audio con las expresiones antes mencionadas y las apunté transcritas fonéticamente en una libretita que me acompañó durante todo el itinerario. La verdad es que no la hubiese necesitado, los checos hablan inglés perfectamente, incluso las generaciones superiores a cincuenta años, así que haciendo alarde de nuestro potencial anglosajón pudimos resolver cualquier contratiempo linguístico que se nos planteaba, ya sabéis: Lles, no, zenkiu, sorri, güater, chiquen, ai güant dis... y demás parafernalias chascarrosas del cutringlish que todo el mundo puede llegar a entender. Destacar que los checos para decir ‘sí’ dicen ‘anó’ así que la confusión estaba servida pues nos dimos cuenta de lo mucho que empleamos los españelskus la expresión “ah, no”. Con lo cual, “anó” es ‘yes’ y “né” significa ‘no’ o ‘nein’ en alemán.

Mientras pedíamos la habitación la conserje nos ofreció un ‘Mápum ñesta’ o mapa de la ciudad en españelski, para que pudiesemos ubicarnos.
Se nos ocurrió preguntar por la ‘prostitute street’ lo cual indujo a la conserje a que se sonriera y nos preguntase con curiosidad qué calle era la que nosotros conocíamos como ‘próstitiut strit’. Creo que quien nos habló de dicha calle nos la metió un poco dobladeski, o ‘doblaleva’ como diría la Neus.

Teniendo en cuenta que el día antes nuestros compañeros de viaje (el equipo azul) nos habían advertido que las temperaturas oscilarían alrededor de los diez grados debo decir que los meteorólogos de Europa occidental no tienen en cuenta que en comparación con el frió invierno de estas pasadas navidades en Barcelona el tiempo en Praga resultó IDEAL. A lo mejor sí es verdad que hacía entre 10º y 13º pero el clima era tan acogedor como el aire acondicionado del coche en pleno agosto.

La habitación del hotel era una verdadera sauna finlandesa, la calefacción estaba puesta a toda hostia y, en pocas palabras, nos achicharrábamos. Hago una última mención a las temperaturas antes de volver con la habitación del hotel, y es que hubo momentos durante el peregrinaje por la ciudad checa en los que me sobró la cazadora incluso. Llegamos a pensar que nos arrepentiríamos de habernos dejado en casa el plumón y los abrigos cuando, una vez allí, nos dimos cuenta de que en España hacía un frió endemoniado en comparación. Lució un sol magnífico prácticamente todos los días, y cuando no había sol se mantenía el cielo nublado pero confortable, nada en plan borrascas ni cosas de esas chungas. Que yo recuerde chispeó con levedad el domingo durante la comida, con lo cual ni nos enteramos de lo que era la ‘llúvien cheski’.

Retomo el hilo de la explicación en donde os comentaba que la habitación era como el infierno en la tierra y paso a describir cómo vivimos nuestra estancia en el hotel de cuyo nombre no recuerdo ni la inicial (tened presente que, según la cronología del viaje, todavía es viernes). La dirección nos reservó en exclusiva la suit presidencial, que como ya os habréis imaginado pagamos cómodamente (humor, u know i'm poor like rats), y que consistía en una planta baja en donde se encontraba un armario empotrado, el baño (casi nuevo a estrenar) y la cama sofá donde iba a dormir un servidor durante las tres noches siguientes. Mis adjuntas dormirían arriba, subiendo unas escaleras se encontraba una segunda planta con una cama de matrimonio, de matrimonio polígamo porque era inmensa. Ahora que lo pienso, puede que la dirección del hotel nos guardase expresamente esa cama para nosotros, es decir, por si se daba el caso que eramos holandeses (no sé si me explico) de esos que gustan dormir todos juntos para así sobrellevar las desoladoras y frías noches de la Europa del este. Es evidente que no fue el caso, yo dormí en el plegatín-maravillas que se encontraba en la planta inferior y que resultó ser la cama falsa más cómoda en la que he dormido, la Neus aún no se lo cree pero el próximo que duerma ahí podrá dar crédito a mis acertadas palabras.


El mueble bar, como siempre, ni-to-car-lo. xD ¡¡Catalaneees!!

K.M Koffer-hostel www.klauszayin.com

1 comentario:

  1. http://www.mundocity.com/europa/praga/mapa-praga-centro.jpg

    Ahí está el mapa de Praga, creo que clicando en la foto no se podía abrir. Bye.

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