lunes, 27 de abril de 2009

Escribir para vivir, y no al revés

Estoy de vuelta del fin de semana en el que por fin he conseguido corregir un 50% del relato. El pasado miercoles me propuse llegar hasta la página 200, pero al final me quedé en la 142; aún así estoy contento con el resultado pues en realidad, y por el momento, considero que el esfuerzo ya fue suficiente.

Iba a ser el sábado por la tarde cuando podría disponer de más tiempo para dedicarme a escribir. Poco después de las seis recibí la visita de mi colega Rubén con su novia que venían de lejos y bueno, la verdad es que (desgraciado de mí) llegué a cuestionarme si debía salir a cenar con ellos o quedarme trabajando en el libro. Finalmente, y sin dar lugar a demasiados ruegos, opté por aplazar la labor y vivir un poco.

A la mañana siguiente me estaba duchando y, mientras me enjabonaba la cabeza, recordé lo bien que me lo había pasado el día anterior yendo a cenar con mis coleguillas, a la vez rememoré el instante en el que estuve a punto de no salir porque me planteaba si debía quedarme en casa para poder continuar escribiendo. La conclusión llegó tan rápida como inapelable:

El libro vive por mí. Yo no vivo por mi libro.

Así pues, y según se va desarrollando el asunto de las modificaciones, me atrevo a pronosticar que por lo menos hasta mitad de mayo no lo tendré terminado.


Paciencia.

K.M. Koffer www.klauszayin.com

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