Hoy ya conozco la fecha en la que retomaré nuevamente la escritura, el pasado lunes me comunicaron que el cursillo ese de dibujo que hago (y que me ocupa tantísimas horas de la semana) finaliza el día 18 de Noviembre '09. A partir de entonces, y tras un año a la espera de poder continuar, podré volcarme por completo en el segundo volumen de Klaüs Zayin y las siete formas del amor.
Durante todo este tiempo, además de escribir una entrada diaria en el blog para explicar cómo me lo monté durante la edición el libro, he tomado notas sobre cosas de las que me gustaría hablar en la segunda parte... hay mucho material interesante puesto que desde que terminé con el primer texto me propuse acumular en archivos de word todas las reflexiones que he ido compartiendo. Hace dos semanas estuve leyéndolas y saqué buenos momentos para la novela, unos diálogos de esos que no te dejan indiferente. Por otra parte, aunque más o menos ya tenía trazado el hilo conductor de los acontecimientos, aún me daba la sensación de que no conseguía alcanzar el nivel de inspiración y acierto que me acompañaron durante Cuaderno negro. Llevo algo más de una semana alternando entre gozos y sombras, con lo que he podido solucionar el contratiempo de la inspiración a cambio de una pequeña inversión de salud mental. No ha sido como vender el alma al diablo, pero he librado una gesta contra mí mismo que será digna de recrear. "Para presumir hay que sufrir" – dicen, no saben cuán lejos está presumir de escribir; no conocen la sutil frontera que separa al deprimido del reprimido.
Durante todo este tiempo, además de escribir una entrada diaria en el blog para explicar cómo me lo monté durante la edición el libro, he tomado notas sobre cosas de las que me gustaría hablar en la segunda parte... hay mucho material interesante puesto que desde que terminé con el primer texto me propuse acumular en archivos de word todas las reflexiones que he ido compartiendo. Hace dos semanas estuve leyéndolas y saqué buenos momentos para la novela, unos diálogos de esos que no te dejan indiferente. Por otra parte, aunque más o menos ya tenía trazado el hilo conductor de los acontecimientos, aún me daba la sensación de que no conseguía alcanzar el nivel de inspiración y acierto que me acompañaron durante Cuaderno negro. Llevo algo más de una semana alternando entre gozos y sombras, con lo que he podido solucionar el contratiempo de la inspiración a cambio de una pequeña inversión de salud mental. No ha sido como vender el alma al diablo, pero he librado una gesta contra mí mismo que será digna de recrear. "Para presumir hay que sufrir" – dicen, no saben cuán lejos está presumir de escribir; no conocen la sutil frontera que separa al deprimido del reprimido.
En definitivas cuentas ha habido de todo, y aunque anímicamente me encuentro regular a su vez me siento satisfecho porque he vuelto a escribir, a marcarme una nueva meta literaria y sobretodo a disfrutar viviendo, que no es tan fácil.
K.M. Koffer www.klauszayin.com
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