lunes, 1 de marzo de 2010

Yo me emborracho los domingos

¡Hola chavales! esta entrada de blog la cuelgo con renovada ilusión, he vuelto a escribir y bueno, como esta reflexión no podía incorporarla en ningún apartado de mi nuevo libro he decidido dejarla aquí. Ya sabéis, es una basura, pero es una buena idea con la que vengo taladrando a la peña desde la noche en que se me ocurrió. Para los que aún se atreven a leerme: gracias. Espero que os resulte entretenido.

Yo me emborracho los domingos

El mejor día para emborracharse es sin lugar a dudas el domingo, permitidme que os ilustre:

Si uno se emborracha un viernes o un sábado por la noche puede tener por seguro que el resto del fin de semana se lo va a pasar hecho un cromo, y ya son pocos los días libres que nos dejan disfrutar como para que encima los pasemos amargados y de pajareo. Si sales un viernes y te pones a beber, atente a las consecuencias pero cae antes en la cuenta de que te vas a joder el sábado entero, un día que deberiamos reservarnos para vivir la sensación de levantarnos frescos por la mañana y poder disfrutar de la jornada más libre y placentera de cada ciclo semanal. Es una verdadera jodienda levantarse tarde un sábado por la mañana, con la boca muerta y con las sábanas apestando a tabaco y a sudor. Lamento ser tan claro con la expresión pero: qué puto asco.

Salir y beber un sábado por la noche también puede considerarse como un delito de gravedad contra la propia persona, parece que de una vez para otra no recordamos lo mal que se pasa viviendo de resaca durante el día más funesto y melancólico de la semana: los domingos por la tarde. Esos días en los que quedas con la gente para no sentirte solo pero al final no te llama ni dios; o que aprovechas para ir al cine y en cuanto sales ya se ha hecho de noche y tienes la sensación de no haber aprovechado el finde; o de los que te pones a ver la película de sobremesa aunque sea un truño y en cuanto termina te das cuenta de que son más de las siete de la tarde, nadie te ha llamado y encima en el cine no hacen nada interesante.

Por eso, y para que luego digáis que la gente es hipócrita y nunca cuenta las cosas como son, os voy a revelar el gran secreto:

El mejor día para pillar un buen cebollo es el domingo por la tarde.
Ya de por sí el domingo resulta una mierda, desde el comienzo del vermú uno tiene la certeza de que se va a pegar la tarde triste y exangüe porque es consciente de que en pocas horas sonará el despertador y tendrá que levantarse de mal humor para ir a trabajar. Entonces, si el lunes va a ser claramente un día de mierda, ya no viene de ahí que encima lo aliñemos con una resaca del asco. Total, si lo vamos a pasar amargados igual, lo de menos será que lleguemos al curro con la cabeza como una campana. ¿Ir frescos a trabajar? qué hostias, mejor estar frescos un sábado para poder hacer lo que nos venga en vena ¿no?

Sucede más o menos lo mismo con los jueves. Beber un jueves por la noche nos asegura unas cefaleas como campanazos para el viernes... pero teniendo en cuenta que éste es el último día laboral antes del ansiado fin de semana y que en pocas horas disfrutaremos de nuestra libertad, la misma ilusión de que sea viernes hará que la jaqueca nos resulte más inocua y llevadera.

En conclusión: niños, si salís de bares, hacedlo el jueves o el domingo. Que ya, que los consejos no sirven para nada y que sé que al final terminaréis haciendo lo que os salga de los websters... pero que no quede como que no os lo he advertido.
K.M. Sol-y-sombra Koffer www.klauszayin.com

2 comentarios:

  1. La teoría no está nada mal. Al menos para los que beban alcohol, desde luego.

    Me alegra volver a leerte.
    Un saludo, amigo.

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  2. El equilibrio entre el Mián bueno y el Mián de negro es la clave de la autenticidad.

    Hay que conocerlos por igual, tratar hacerse amigo de ambos y a su vez mediar para que no se enfrenten entre ellos.

    Al fin y al cabo son la única escolta que nos acompañará durante el viaje.

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