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IN FLIGHT CZECH - volumen trxé (3) [parte 3 de 4]
Pues bien, después del rodeo a la catedral, los chistes sobre el ruso pichabrava y una foto a la escultura del Johnny Cash checo (pic.1) tomamos el camino de vuelta bajando por la cuesta que nos costó de subida pero que ahora era mucho más asequible. Por alguna razón seguía de mal humor, supongo que es ese rollo congénito-hereditario que arrastro y que me obliga a ser un cascarrabias cuando no me siento completamente agusto, bajé un poco más rápido que los demás y le di un respiro a mi sociopatía, no es plan de andar antipático durante un viaje en el que se supone que vas a relajarte y a desconectar del malrollismo.
Bien, como remedio a mi incipiente irascibilidad nos detuvimos a resayunar (ya iban dos veces) en una cafetería que pertenecía a un hotel de la zona de Malastrana, ya sabéis, ni recuerdo el nombre del hotel ni tampoco el de la cafetería. Adjunto una foto para que veáis que no miento. El resayuno me vino que ni pintado, comí un croissant de jamon york y queso, que a día de hoy es el mejor que he probado en mi vida, y me tomé una Pilsen Urquell de las que me recomendó el taxista bigotudo. En Praga, e imagino que también en el resto de la república checa, hay dos marcas de cerveza (pivo) por antonomasia que lideran el mercado del pivar en toda su extensión: Una es Budvar, que es la versión cheski de la conocida marca americana Budweisser, y la otra es la Pilsen Urquell esta, que nosotros optamos por llamar Esteve Urkel (creo que la parida era de la Neus, o de la Cristina, no estoy seguro). La tía del café era buena mujer, ya os lo podéis imaginar, rancieta pero buena gente, hizo un admirable esfuerzo por comunicarse con nosotros en inglés y nos aguantó el vocerío españelsku que pude comprobar es tan característico de nuestra índole.
Voy a dar un par de apuntes sobre la cafetería, más que nada como recordatorio para cuando vuelva a leer esto dentro de unos cuantos años: Recuerdo que el bar estaba muy nuevo, parecía recién estrenado, en una de las paredes habían unas estanterías donde se exponían unos muñecos que eran como los ActionMan (Madelman para los puretas) pero que caracterizaban a personajes políticos como Fidel Castro, el Príncipe Carlos de Inglaterra, Obama, Margaret Tatcher y algún otro, creo que también estaba Bill Clinton con la bragueta abierta. En el otro extremo del local se exponían una colección de jarras de cerveza que estaban a la venta, a mi espalda había un gran refrigerador self service con bebidas curiosas de esas que son distintas a las de tu país pese a que sean de la misma marca o de las que no vas a volver a ver en tu vida y piensas que ya que estas allí merece la pena que las pruebes.
En lugar de pedir un refresco le pedí a la chica de la barra un botellín (5cl) de Becherovka original. Ya había probado el Becherovka Lemon el día anterior y ahora me disponía a degustar el clásico, por lo visto la receta del mismo se basa en canela y demás hierbajos pero principalmente sabe y huele a canela que tira para atrás. Si no recuerdo mal, el becherovka lemon son unos 20% de volumen de alcohol y el clásico 38%, se nota la diferencia una barbaridad, la densidad del segundo es considerable y cuando te lo bebes haces: ¡Uahg!
Becherovka en mano salimos del café después de pagar cada uno lo suyo. Junto a una farola descubrí una pegatina que anunciaba un grupo de Ska de la provincia que se llamaban The spankers y le eché una foto para que al volver pudiera acordarme de visitar su página web a ver si molaban. Cuando llegué vi la página web pero no he escuchado aún ninguna de sus canciones, prometo que lo haré.
Lo de siempre, vamos... ¿por donde iba? Ah sí, em, proseguimos la marcha por el barrio ese de Malastrana hasta una calle que era una cuesta bastante pronunciada donde habían tiendas de souvenirs a cada lado de la misma. Allí compramos los primeros imanes de nevera para los compromisos y poca cosa más, encontramos tal cantidad de morralla que yo por lo menos me sobresaturé y dejé de interesarme hasta que divisé la Absentería. Como lo leéis, justo en frente de la iglesia de Loreto (la podéis buscar en el mapa que os llevaréis en vuestra visita) hallamos una singular bodega-shop donde efectivamente servían absenta.
Desde la calle ya llamaba la atención porque estaba decorada con colores verdes y violetas, parecía la portada de un disco de los Misfits (o un puticlub barato), y tampoco hacía falta entrar para que el pestazo a Boris Yeltsin que emanaba de su interior te dejase K.o. técnico con la primera bocanada. Le eché una foto, podéis ver el interior, con el maniquí en plan BDSM y todo eso. No compré nada, pero salió a recibirme una valquíria borracha que trató de intimidarme con su embriaguez, menuda petarda, le dije ‘dobridén’ y después de sacar la foto con el movil me abrí, ya había visto suficiente y comenzaba a ponerme de color verde yo también. Alguien que mande la brigada de limpieza a ese local, prosím.
Dice: ¿Nos echamos un absenta? - No gracias, acabo de entrar de servicio.
K.M. Absinth-Koffer www.klauszayin.com
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