La ciudad dentro de la muralla era como un pequeño Port aventura, ya sabéis a lo que me refiero, tienduchas de souvenirs por todos lados, cafeterías, bares... en plan turístico como suele suceder en el resto del planeta. Estaba reflexionando sobre lo jernoso de tal vandalismo cultural y me acabo de acordar que en la ciudad de Praga vi un museo sobre la tortura y otro muy sugerente sobre máquinas sexuales. Anda que no molan los checos ¿eh? No es que viniera a cuento pero he querido apuntarlo ahora no fuera el caso de que se me olvidase. Disculpadme por la interrupción, prosigo: Rodeando la catedral había una cola larguísima de turistas que esperaban para visitar el recinto por dentro, y donde dije larguísima quería decir interminable. Nos acercamos al sitio donde vendían las entradas para la visita y tambíen había una fila extensa de gente esperando, así que decidimos por unanimidad no realizar la visita al interior del recinto por los motivos que se exponen a continuación:
- Si no visito las iglesias en mi país, ¿para qué voy a pagar para ver una iglesia en Praga? (teniendo en cuenta además que eramos todos catalanes).
- Fíjate, si la cola para entrar ya es terrible, le sumamos la cola para sacar las entradas y encima lo que tenemos que pagar ¿vale la pena que la veamos por dentro? Si por fuera ya está muy bien ¿no? (en eso estaba yo de acuerdo aunque, la verdad, otra de las cosas buenas de Praga es que podías privar en cualquier parte así que a mí me era indiferente cúal fuese el marco donde lo hiciera)
- Yo paso de visitar la catedral esta, fijo que ahí dentro no hay nada y vamos a perder toda la mañana para ver cuatro cruces y cuatro retablos que seguro que en España también los hay. (bueno, sobre gustos está todo escrito)
Y eso fue lo que vimos de la catedral, adjunto con la explicación unas cuantas fotografías ilustrativas de la belleza de tan singular marco medieval para que quede constancia de que la visitamos, al menos por fuera. A la salida vimos a un tío con cara de pervertido bolchevique que se andaba fotografiando con dos rubias tetonas junto a la muralla; la rubia nº 1 tenía una pinta de verbenera que se le caían las pestañas y la rubia nº 2 estaba castigadisima por la edad, que vamos, que se le notaba que había vivido del vicio.
Por cierto, un breve inciso que llevo semanas queriendo plasmar: ¿os habéis fijado que todas las cosas que son rusas dan mal rollo? ¿lo dije ya? Pues sumamos una más a la lista; junto con la ruleta rusa, la montaña rusa y la ensaladilla rusa hay que añadir el filete ruso. Para que luego digan si están bien considerados en el resto del mundo. Donde hay vicio, está la URSS, no cabe duda.
Si un ruso os pregunta cómo estáis (y le llegáis a entender) debéis decir: juyoba. Y si quiere brindar con vosotros debéis decir: Esdróvia.
K.M. juyoba-koffer www.klauszayin.com
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